¿Identidad o Super-talentos?

Aunque son jugadores en posiciones diferentes, finalmente son jugadores y ambos le han dado alegrías al club, sin embargo surge la siguiente pregunta: ¿Qué prefiere usted en su equipo: a un Ronaldinho o a un Carles Puyol?

El primero es la representación del super-talento, aquel que goza de una técnica y habilidades extra-ordinarias; el segundo es la representación de aquel que tiene la camiseta puesta, que puede no ser un mega crack, pero suple sus deficiencias con una entrega incondicional.

Evidentemente lo deseable para toda organización es la de contar con talentos verdaderamente identificados con la misma, pero esto no es siempre posible, ni tan fácil de conseguir; no obstante el FC Barcelona ha encontrado la manera de lograr esta fórmula: invertir en la cantera.

En la cantera se trabaja con talentos desde temprana edad, a los cuales además de mejorar y explotar sus talentos (no solo deportivos), se les transmite la filosofía del club en el día a día.

¿Cuántas empresas e instituciones están buscando contratar externamente a talentos que les ayuden a desempeñarse mejor? ¿Cuántas tienen identificados y desarrollan a los talentos con los que cuentan internamente? ¿Acaso no es preferible (y más económico) invertir en un talento de las divisiones menores de la organización? ¿Quién conoce más a la organización y puede darle lo máximo: el externo o el interno?

Las respuestas caen de maduras… Aprendamos del éxito de aquellas organizaciones que son pacientes y apuestan por los talentos de sus canteras.

A gestionar el talento, cultura y clima organizacional; intangibles que le darán resultados e incrementarán el valor de su empresa… Para muestra un botón: Guardiola, Messi, Puyol, Xavi, Iniesta, Pedro, Busquets, … y acuérdense de estos nombres: Dos Santos, Thiago Alcántara, Gai Assulin…

… gestionen sus talentos internos pronto, no vaya a ser que algún talento se le escape y luego les resulte muy costoso traerlo de vuelta… ¿no les suena Cesc Fábregas?

Parece ser que en este mundo globalizado, ecléctico y relativista en el cual la identidad ha perdido terreno, cuando se le recupera (afianzada en una inmutable escala de valores); provoca el empuje de grupos humanos, organizaciones, empresas y sociedades…

Lecciones de Guardiola: ¿cómo gestionar los egos en un equipo?

El Barcelona de Rijkaard ganó 2 ligas consecutivas, además de 1 champions league, teniendo a uno de los equipos más goleadores y espectaculares del mundo, un equipo gestado por Frank Rijkaard y que tuvo a figuras deslumbrantes como: Ronaldinho, Deco y Etoo.

Sin embargo, la temporada siguiente, el mismo equipo (con un par de nuevos cromos), entró en un clima de autocomplacencia: muchos no querían entrenar como antes, aduciendo que no tenían el mismo tiempo de antes debido a lo apretada de su agenda diaria con los spots comerciales y entrevistas a las cuales debían responder.

En el campo se veían los resultados: un Ronaldinho lento y un Deco apagado, además de un “equipo” fracturado interiormente. La solidaridad y combatividad que los caracterizó quedaron en el ayer…

El coach Rijkaard, se mostró en exceso comprensivo con sus jugadores, seguramente por miedo a perderlos; sin embargo esta actitud fue el inicio del fin de su ciclo como entrenador del Barca.

Al ceder, perdió la exigencia y el compromiso real de los jugadores con el equipo. Cuando quiso reaccionar ya fue demasiado tarde: había perdido autoridad en el equipo. Los resultados no se dejaron esperar: el Barca perdió en la liga, copa y champions y el fútbol a uno de los mayores talentos de toda la historia: Ronaldinho…

Como bien dice Dunga: en el fútbol no cuenta tu pasado, sino tu presente… No puedes vivir de la historia, de aquella jugada, de aquel gol… sino del entrenamiento… porque en la práctica uno juega como entrena…

El fútbol lo ganan los equipos, no las individualidades; y esto lo entendió y aplicó muy bien Pep Guardiola cuando asumió las riendas del equipo.

Guardiola, cuando asume la conducción del Barca, era un primerizo entrenador de equipo profesional y vaya que equipo con el que le tocó debutar como entrenador profesional: el Barca.

La primera decisión que toma, seguramente contra el pensamiento de sus directivos, de la afición y de cualquier conocedor del fútbol (reconozcamos que fue una medida antipopular): dejar de contar con Ronaldinho (el mejor jugador del mundo) y Deco (uno de los mejores mediocentros de la época). No obstante se preocupó por colocar a estos 2 primeros en otros equipos y comprometer a Etoo con el equipo.

Recuerdo que la sensación generalizada de habernos quedado sin Ronaldinho era como la de haber dejado al equipo sin alma… Todos nos preguntábamos si este chaval entrenador sabía lo que estaba haciendo…

Sin embargo el tiempo le dio la razón: una nueva filosofía de trabajo fue incorporada al club: el equipo iba a estar por encima de las individualidades, aquí nadie jugaba para la “tribuna” sino para el equipo…

Se acabaron los entrenamientos light y las excusas permanentes para no cumplir con estos. Sin la influencia negativa de los engreimientos de Ronaldinho y Deco se recompuso el equipo y se creó un clima de auténtica justicia interna y solidaridad… este era un grupo humano camino a convertirse en un auténtico equipo…

Sobre el campo los cambios se vieron, al inicio los resultados no se daban, pero no tardó en transformarse esta realidad…

Así mismo primó la humildad en toda acción, en todo comentario… desde el entrenador, pasando por los jugadores, hasta el presidente del club… Ningún partido era fácil, ningún rival inferior, si se tenían derrotas no era el fin del mundo y si se tenían triunfos… al poco tiempo se estaba pensando en el próximo partido, dejando de lado a la complacencia, vanidad y soberbia, el creerse estrellas… y mas bien saberse trabajadores e integrantes de un equipo…

Cuando alguien quería empezar a caer en la soberbia o vanidad, en la interna rápidamente se le invocaba al orden y a mantener el espíritu de equipo. Si existían desacuerdos internos, estos se arreglaban adentro y de ahí no salían…

Guardiola supo gestionar muy bien los egos, pero desde su liderazgo realista, prefería dejar de contar con aquellos jugadores que por su personalidad ego-céntrica podían tarde o temprano contaminar al grupo humano. Así nos volvió a sorprender y esta temporada dejó de contar con Etoo, el máximo goleador del equipo la temporada pasada… Ciertamente Etoo, un gran jugador, comprometido con el club, tenía actitudes que podían desestabilizar al equipo y siendo coherentes con la filosofía de Guardiola… era preferible dejar de contar con él.

Pep supo hacer prevalecer la humildad por encima de todo y buscó permanentemente la eficacia colectiva por encima de la eficacia individual…

Son sus decisiones valientes las que han puesto en forma al equipo y 1 año y medio después podemos ver los resultados: 6 títulos, 1 FIFA World player, etc…

Y más allá de los títulos sorprende el juego colectivo, la dinámica del equipo, la filosofía de juego y la de trabajo… este equipo puede en un futuro no ganar los títulos del 2009, pero mientras sigan jugando como lo hacen, con identidad, humildad, solidaridad y exigiéndose al máximo de sus capacidades y posibilidades… no importa tanto…

Mortificación, Disciplina y Motivación

Si no se mortifican los sentidos, y se aplazan o incluso sacrifican los gustos y placeres, no es posible lograr la disciplina y sin esta la motivación cae en saco roto.
¿Cuántas veces nos ganó la almohada?, aquella licencia de darnos esos 5 minutitos más de sueño que se convierten en 45. No es raro que eso, en el tiempo, se haga hábito, y renunciemos así a ocupar ese tiempo en la oración, en dejar las cosas ordenadas y en el ejercicio físico. (Tantas cosas que se pueden hacer cuando aprovechamos el tiempo – la vida – al máximo)
Ceder al sueño, empezando la mañana; es como perder la primera batalla del día. Cuántas cosas se tiñen de esa derrota a lo largo del día, cuantos malos hábitos por esa falta de mortificación…
Acaso no tenemos una motivación distinta durante el día cuando vencemos aquella batalla de la mañana, cuando oramos temprano, ordenamos las cosas y realizamos ejercicio… Si no podemos con esa batalla burguesa, cómo podremos luego esforzarnos al máximo de nuestras capacidades y posibilidades por responder al trabajo al cual la vida nos llama y a la conquista de aquellos ideales que se albergan (seguramente… fríamente), en nuestro interior…
Si el cuerpo no se domina, difícilmente se dominará la mente…
Sin gobierno de sí mismo, sin disciplina, no lograremos hacer bien las cosas y sucumbiremos a la comodidad, mediocridad de vida y no alcanzaremos desplegar todo el talento que Dios ha puesto en cada uno de nosotros para beneficio de los demás y de nuestra realización personal….

¿Problemas?… ¡Oportunidades!

A veces creemos que las empresas no debieran de verse sometidas a problemas, este es un craso error, la realidad es que estamos en un mundo perfectible, y esa tensión es la que nos empuja hacia adelante y dada nuestra humana condición y la libertad que rige las relaciones humanas y laborales, podemos cometer errores y ocasionar problemas.
Sin embargo los problemas deben de ser vistos como las grandes oportunidades que la vida da para desplegar el talento del ser humano y para mejorar su carácter, para descubrir malos hábitos organizacionales y efectivizar así los procesos internos de las compañías…
Sin problemas, no se podría crecer en la virtud ni desarrollar el carácter, ni lograr hacer a nuestra organización más grande y competitiva… eso sí todo depende de cómo gestionemos los problemas…
Así que a no temerle a los problemas ni a la adversidad, grandes maestros … que de verdad enseñan…

Proyecto, Línea de carrera y tensión creativa

La brecha entre lo que uno «es» y lo que quiere llegar a «ser» genera la tensión. Esta, al ser asumida negativamente produce estrés y ansiedad, llevando a la dispersión y a la fuga para compensar las emociones negativas que se produzcan.
De ser asumida positivamente lleva a lo que se denomina tensión creativa. Esta mantiene a la persona en un estado de dinamismo integrador para alcanzar el ideal deseado, así la persona difícilmente caerá en la acedia y monotonía.
En el mundo laboral muchas veces se olvidan estos conceptos y se prescinde de establecer y llevar a cabo el diseño, implementación y seguimiento de proyectos empresariales y líneas de carrera consistentes.
Esto no hace mas que sumir a los colaboradores en un estado de desorientación, no sabiendo qué esperar o esperando demasiado. Esto produce ansiedad o acedia, y tarde o temprano la sensación de insatisfacción en el trabajo, por mejor remunerado que pueda estar el trabajador.
Resulta clave pues que el trabajo esté encuadrado en un proyecto empresarial y con líneas de carrera que generen esa tensión creativa que mantenga a los colaboradores permanentemente motivados y dando lo mejor de sí mismos.

Equilibrar la vida

El otro día leí un ensayo muy bueno de Nuria Chinchilla sobre equilibrar las diferentes facetas de la vida.
Nuria Chinchilla, es una experta en temas de conciliación del trabajo con la vida personal y familiar.
El ensayo giraba en torno a la idea fundamental de que la felicidad no se encuentra en el entorno, es decir: en las cosas o en las personas. Ella fundamenta que la felicidad se encuentra en uno mismo y en la manera como uno se relaciona en las diferentes facetas de su existencia: con la familia, la pareja, los amigos, el trabajo y le agregaría la relación con Dios.
Sostiene la importancia de no des-centrar la vida, concibe que ahí reside la principal causa de infelicidad e insatisfacción en la mayoría de las personas, con las consiguientes dosis de estrés y ansiedad…
Hay que centrar la vida, darle a cada cosa su lugar e importancia, saber que uno es el mismo en casa y en el trabajo, aunque esté ejerciendo en el aquí y ahora diferentes roles…
Ahora bien, creo yo que centrar la vida no se limita a ordenarla en función a las diferentes facetas, sino que implica el desarrollo del que considero el centro existencial: la espiritualidad.
Sin espiritualidad, las personas fácilmente pierden la brújula, des-centran su vida y se vuelven infelices…

RSE, Comunicación y Valor

La responsabilidad social empresarial requiere de la convergencia entre hechos y palabras. No se puede decir aquello que no se hace y tampoco se puede dejar de comunicar aquello que se hace. Omitir estas cuestiones puede llevarnos en el primer caso a perder la credibilidad de nuestros grupos de interés y en el segundo caso a perder la oportunidad de mejorar la relación con ellos y la consiguiente mejora de la gestión de tangibles e intangibles en la cadena de valor.

Si queremos generar valor (mayormente intangible) entre los grupos de interés de las empresas, es preciso establecer una proactiva estrategia de comunicación.

Recordemos siempre que comunicar crea valor, no en vano reza el dicho que “nadie ama lo que no conoce”.

Asimismo es importante señalar que hasta la no comunicación ya transmite un mensaje a los grupos de interés y facilita el espacio para que otros actores gestionen los mensajes subyacentes. Recordemos siempre que si tú no comunicas, otros lo harán por ti, con las consiguientes consecuencias en la distorsión del mensaje que la falta de dirección de las comunicaciones puede ocasionar.

No escatimemos en comunicar las acciones de responsabilidad social que se realicen, teniendo siempre a la verdad y a la prudencia como criterios orientadores, sabiendo que lo que no se comunica no genera valor e incluso puede volcarse contra la propia organización.

Vivir responsablemente

En estos últimos años se viene hablando con insistencia sobre la responsabilidad social. Si bien es un tema de moda en el mundo empresarial, habría que preguntarnos que tan de moda se ha vuelto en la vida del común de nosotros, los ciudadanos…
El presente escrito tiene como objetivo el que reconozcamos nuestro rol de ciudadanos activos en la configuración de una sociedad mejor.
Para ello hay que re-tomar la conciencia sobre las prácticas que cotidianamente ejercemos, así pues es preciso que nos respondamos sinceramente sobre nuestros hábitos cotidianos, a continuación algunas preguntas:
– ¿Ahorramos el agua o la despilfarramos?
– ¿Racionalizamos el consumo de la luz o la malgastamos?
– ¿Reducimos el consumo de plástico y papel?
– ¿Evitamos imprimir cuando no es necesario?
– ¿Cuidamos los árboles y la naturaleza?
– ¿Contaminamos el aire?
– ¿Compramos productos que no dañen el medio ambiente?
– ¿Nos preocupamos por averiguar que los productos que compramos no hayan sido elaborados por niños o labor forzada?
– ¿Somos ciudadanos respetuosos de las normas de tránsito y de urbanidad?
– ¿Integramos a toda persona o discriminamos?
– ¿Ofendemos o somos respetuosos de los demás?
– ¿Somos pacíficos o mas bien optamos por la violencia?
– ¿Destruimos o construimos?
– ¿Somos íntegros o nos corrompemos?
– ¿Arrastramos a otros con nuestro mal ejemplo?
Que estas preguntas nos llevan a reflexionar sobre las costumbres que tenemos, sabiendo que las decisiones prácticas que tomamos tienen consecuencias en nuestras vidas y en la de los demás.
Que la inconsciencia y la pereza no frenen nuestras ganas de cambiar nuestros malos hábitos, vivamos responsablemente, sabiendo que con nuestro accionar cotidiano en casa, en el trabajo y en las calles… contribuimos a la conformación de una sociedad mejor…

Jefes tóxicos: Un análisis del problema

No pocas veces en el mundo laboral nos topamos con personas que mal-tratan a sus colaboradores… son los llamados jefes tóxicos.

Se caracterizan por contaminar el clima organizacional, haciendo la con-vivencia insufrible, llegando a ocasionar enfermedades organizativas en las personas del área en que ejercen influencia. ¿Acaso no se dan cuenta que con su influencia pueden destruir la salud mental de sus colaboradores?

Podemos describir su comportamiento típico: son personas preocupadas principalmente y a veces casi exclusivamente por la consecución de los objetivos que se proponen, relegando de esta manera a las personas a la condición de instrumentos, de los cuales se sirve para conseguir los fines que se ha propuesto.

Suelen no escuchar las ideas de los demás, si lo hacen no las toman en serio o simplemente las menosprecian, y es que ni siquiera se dan el trabajo de valorarlas, pero eso sí: nunca pierden la oportunidad de hacer notar que sus ideas son las mejores…

Cuando el grupo se afilia a una idea distinta a la del jefe tóxico, este suele reaccionar con envidia, siente en lo profundo de sí que los demás no lo valoran, se pone inseguro y en posición defensiva, la cual paradójicamente lo lleva a cuidarse de los demás a través del ataque, para lo cual se sirve de la indiferencia, del sarcasmo, del menosprecio de los trabajos e ideas de los demás, de exigencias laborales desproporcionadas. Busca probar que los demás no son tan buenos como él, para lo cual incluso renuncia a la labor orientadora que un jefe tiene con sus colaboradores e ironiza sobre cada uno de ellos en público, evidenciando tácitamente las supuestas deficiencias que tienen.

Sucede que en su mente enferma, la manera de recuperar la seguridad y “estabilizarse” (aunque solo sea ficticiamente) es a través del uso de su poder formal, imponiéndose y sometiendo a los demás, pisoteándolos emocionalmente.

Probablemente los subordinados se queden callados por temor a quedarse sin empleo, pero el malestar sigue estando presente, con lo cual se incrementarán las conversaciones a espaldas de…, la cultura del pasillo y el chisme, instalándose así la hipocresía en las relaciones laborales o por el contrario las fricciones constantes… lo cual tarde o temprano pone a la víctima del mal-trato en posición de salida o despido… y al jefe en el objeto de todas las críticas por parte de sus colaboradores…

¿Qué motiva a los jefes tóxicos?

Los jefes tóxicos suelen vivir motivados por conseguir el aplauso de la tribuna, es decir: buscan llamar la atención de las personas sean estos sus superiores, amigos o familiares. Tienen un afán enfermizo por destacar y es que el trabajo parece convertirse para ellos en la oportunidad de reinvindicarse ante los ojos de los demás, para de esta forma experimentar la valía personal (inauténtica) y así lograr la aceptación y “cariño” de los demás…

Esta distorsión se origina en las primeras comunidades de vida: familia (principalmente) o colegio.

Es en la familia en donde uno aprende a ser querido y valorado. Si en casa los padres muestran cariño solamente cuando el hijo triunfa, éste crecerá decodificando subconsciente e inconscientemente que para ser querido y valorado requiere conquistar éxitos, creerá que uno es valioso por lo que consigue, por las cualidades que tiene o adquiere y que todo esto lo hace “digno” de “amor”.

En su mente se irá configurando el paradigma del winner y empezará a tomar decisiones existenciales en función a lo que el entorno le ofrezca para satisfacer esta necesidad.

Cualquier fracaso en la vida lo llevará a derrumbarse anímicamente y es que su auto-estima ha sido construída sobre paja que el viento arrebata. Seguramente para levantarse (aunque solo ficticia y por lo tanto temporalmente), esta persona, de manera revanchista, se propondrá otro objetivo por conquistar y una vez que lo consiga lo publicará en las primeras páginas de su entorno social… para recuperar “valor” y “cariño”…

¿Cuál es la solución?

La solución se encuentra en encontrar las verdaderas razones por las cuales uno es valioso y querido.

Para esto hay que empezar por desenredar las asociaciones mentales que se tengan instaladas por las experiencias y aprendizajes que se hayan tenido durante la vida; todo lo cual debe ser reflexionado a la luz de la realidad, no en cuanto al desorden en que ésta se encuentra, sino en función al orden que la consciencia descubre debería de reinar.

Todo esto implica un trabajo de introspección, autoconocimiento y de reconciliación. Conlleva un re-descubrimiento de la dignidad que las personas poseen, el profundo valor que uno tiene, todo lo cual es independiente de las cualidades (físicas, psicológicas, morales, etc.), logros obtenidos y bienes adquiridos… Entiéndaseme bien: no es que las cualidades, logros y cosas no tengan un valor (siempre relativo), pero esto es muy distinto a valorarnos por estos…

Todo esto exige una metanoia, una transformación de la mente y del corazón, pero no en función a las modas imperantes del mercado, terrible deformador de la salud mental, el cual nos posiciona sus ideas reductivas sobre quién es el ser humano a través de la TV y del Internet…

Consejos prácticos:

a) Utilizar un cuaderno por las noches para poner en blanco y negro las experiencias negativas que mas hayan impactado durante el día, servirá para analizar la idea de fondo que pudo generar alguna emoción negativa, aquella será preciso analizar objetivamente para saber si tiene algún asidero en la realidad y por qué subjetivamente pudo afectar.

b) En lo cotidiano, relaciónese con los demás desde la aceptación de lo que en realidad son, valore a todos por igual, sea un apoyo para ellos, no menosprecie a nadie (aún si cometen errores), no los utilice como medios para sus fines: ¡respételos!, promueva su crecimiento. Enseñe de manera constructiva a que las personas se desarrollen. Sea un constructor, edifique, no derrumbe, aliente sinceramente a sus colaboradores (tampoco exagere, que se sabe cuando es falso), en síntesis: sea auténtico, usted mismo, no busque hacer las cosas para que lo acepten, valoren, respeten o quieran. Busque aceptar, valorar, respetar y querer a las personas, así no lo hagan con usted… crecerá así en fortaleza y grandeza de alma, viendo los problemas desde la cima de la montaña y no en medio del bosque, donde solemos perdernos y con ello la vista sobre lo fundamental…

El peso de amor en nuestro trabajo…

Hoy regresaba a mi oficina y me quedé releyendo la frase que puse meses atrás en un lugar de la misma, la cual dice: «al final de nuestras vidas, lo importante no será la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo…» (Madre Teresa de Calcuta).
Esta frase me impresiona mucho, más aún en medio de un mundo que privilegia el hacer y la eficacia; al ser y al amor…
El trabajo aporta de manera fundamental a la felicidad o no de las personas. Antes de profundizar específicamente en torno a él, es preciso mencionar la jerarquía que una persona debe respetar en su vida para no desordenar la misma y evitar así dificultar la conquista de la felicidad.
Tomando las ideas fundamentales de Luis Fernando Figari, diremos que el orden que una persona debe respetar en su vida es el siguiente:
a) Relación con Dios
b) Relación con uno mismo
c) Relación con la pareja
d) Relación con los hijos
e) El trabajo
f) El apostolado y servicio comunitario
Este orden garantizará no descuidar lo más importante, por lo más urgente y saberle dar a cada aspecto de la vida su lugar y ponderación.
Como podemos darnos cuenta, el trabajo no ocupa el lugar principal de nuestras vidas, sin embargo es en la práctica el lugar donde quizás más tiempo pasa una persona.
Al respecto tengo mis críticas al sistema, creo yo que la jornada laboral no debiera ser de 8 horas, ésta debiera reducirse a 5-6 horas, permitiendo así a los trabajadores contar con más tiempo para dedicarle a otros aspectos fundamentales de su existencia. Además la productividad por hora se incrementaría y la motivación también, dado que esta depende de lo más profundo del trabajador (del cultivo de su interioridad, la cual será posible al dedicarle tiempo a otras actividades), antes que de los factores externos (sueldos y reconocimientos).
Mientras las cosas no cambien será necesario aprender a organizarnos de tal forma, que podamos satisfacer las necesidades que surjan de cada una de las dimensiones de nuestra existencia, para lo cual diferenciar lo urgente de lo importante, la rigidez de la flexibilidad, resultará clave.
Regresando al tema del trabajo, hay que decir que este es importante no solamente porque despliega los dones y talentos de las personas, contribuyendo así a su crecimiento personal, sino porque a través de la adquisición de virtudes, la persona se perfecciona a sí misma. Hay que resaltar que el trabajo es importante porque éste permite la satisfacción de las necesidades de las personas y sociedades, adquiriendo así una dimensión trascendente. Finalmente debo mencionar que el trabajo es la cooperación del hombre con Dios para la cocreación de un mundo mejor, más acorde al Plan amoroso de Dios, que quiere un mundo mejor en donde el hombre puede ser feliz y alcanzar su plenitud.
Por eso la importancia de incorporar en nuestra acción cotidiana no solo nuestras capacidades, sino toda la potencia de nuestro amor, que nos impulse a transformar con nuestro trabajo las organizaciones y sociedades, generando así mayor valor social para todos los stakeholders involucrados.
Lo importante no es hacer algo, sino por qué y para quién lo hacemos, no llena una vida de acumulación de títulos y riquezas, sino una vida en la cual hayamos podido mejorar la vida de las personas…