La Escucha Humilde

Usualmente cuando alguien nos habla y empieza a dar juicios de valor sobre nosotros mismos o determinados temas, empezamos a responder, como si estuviéramos a la defensiva o dando un examen oral en el cual hay que deslumbrar al profesor para sacar buena nota.

Debemos aprender primero a escuchar profundamente al otro y comprender el mensaje que realmente quiere transmitirnos.

Hay que evitar actuar cuidando nuestra propia imagen y valía, sería más deseable preocuparnos sinceramente por atender y entender al otro, sin pre-juicios que nos cierren a la realidad y a rescatar lo bueno, veraz, positivo o valioso que tenga que decirnos.

De esta forma evitaremos generar situaciones de conflicto que nos alejen de los demás y que configuren malos climas organizacionales, siendo todo esto válido para las relaciones laborales, personales, diplomáticas, etc…

Para combatir la pobreza, crear empresa…

Hacer empresa trasciende a los motivos económicos de los accionistas.
Crear una empresa es una manera eficiente de satisfacer las necesidades de los consumidores y de generar ingresos sostenibles para las personas que laboran en la misma.
La empresa ayuda por lo tanto a mejorar las condiciones de vida de los consumidores con los productos y servicios que brinda.
Así también: mejora las condiciones de vida de sus colaboradores al generar trabajo y fomentar una cultura organizacional que ayuda a la perfección humana de los mismos, combatiendo así la pobreza material y moral; construyendo con esto una sociedad mejor en términos materiales y trascendentales.
Como vemos la creación de una empresa tiene además del sentido económico, todo un sentido social y humanista, a diferencia de la caricatura salvaje que muchos se hacen de los empresarios.
El Estado con sus programas sociales y a través de la educación busca aliviar las necesidades más apremiantes de la población, sin embargo no se puede salir de manera sostenida adelante si no se crean empresas y puestos de trabajo.
Tenemos que tomar conciencia del rol fundamental en el desarrollo de un país que la creación de empresas y la consiguiente generación de puestos de trabajo tiene.
Hay que vencer el miedo a asumir riesgos, basta con identificar necesidades desatendidas en el mercado, creatividad en como responder a estas, así como fuentes de financiamiento para concretar lo pensado, para crear empresas, claro está que cumplan con los criterios no sólo económicos, sino también sociales y ambientales y así lograremos también sociedades sostenibles…

Inseguridades en el Trabajo

No pocas veces las cosas en el trabajo se traban producto de las malas relaciones interpersonales.
Una de las causas de las malas relaciones interpersonales sobre la cual me detendré en este escrito es la inseguridad.
Existen en las empresas personas que por miedo a que el compañero tenga una idea o desempeño mejores, empiezan a ponerles trabas en la relación laboral y en definitiva en el trabajo, ya sea complicándoles las cosas, evitando que se comuniquen con otros, desprestigiándolos, copiando sus ideas y adelantándose en su difusión, u otras prácticas semejantes o peores…
Este tipo de actitudes revelan una actitud de envidia, pero siendo más agudos en el análisis diremos que se deben a una profunda inseguridad de quien actúa así.
La inseguridad surge al tener un equivocado concepto de uno mismo, que casi siempre está relacionado a la infravaloración o al creer que los demás valoran determinadas cualidades de las personas que uno no posee y se empeña por obtener. Al respecto aún si esto último tuviera algún asidero en la realidad cotidiana, hay que decir que uno no puede pretender ser quien no es.
Uno debe aprender a conocerse, aceptarse, quererse rectamente y despreocuparse de la aceptación o rechazo de los demás. La verdad como criterio orientador debe liberarnos de querer proyectar o asumir falsos conceptos sobre uno mismo para agradar a los demás y sentirnos recién «seguros».
Si en el trabajo hay alguien que objetivamente es mejor en determinadas cuestiones, uno debe humildemente reconocerlo, ser humilde no es otra cosa que andar en verdad. Uno debe desde quien es y según el máximo de sus capacidades y posibilidades aportar al bien común de la organización o sociedad en que se encuentra, sin buscar competir, sino buscando aportar, sólo cuando la actitud de servicio domine nuestras labores cotidianas y accionar, nos libraremos de las falsas seguridades y sumaremos todas las capacidades y talentos propios y de los demás por conquistar el objetivo común de la empresa u organización en que se trabaje…

¿Guagua que no llora, no mama?

En no pocas empresas existe un descontento por el salario que determinado trabajador tiene y más aún si se compara con el de otro del mismo rango jerárquico que gana más.
Esto sucede porque en muchas empresas faltan definir las políticas remunerativas y de RRHH que evita que sucedan estos escenarios, así mismo falta que se realice la evaluación del desempeño de los colaboradores, a partir del cual sacar importantes conclusiones, para remunerarlos mejor o darles un bono de reconocimiento o a la productividad, en función a un criterio de estricta justicia.
Mientras tanto seguiremos con la política del sistema informal que dice que guagua que no llora, no mama. Así que si alguno se identifica con aquel colaborador descontento, no esperemos a que las cosas caigan del cielo y menos si el jefe tiene la cabeza en mil cosas, el cual además puede asumir, tácitamente, que uno se encuentra conforme con las condiciones laborales que tiene…
Así que a los gerentes y jefes de RRHH llamarlos a gestionar adecuadamente a su personal y a los colaboradores a no dormirse, mientras que no haya una adecuada gestión de los RRHH…

Ojos que no ven…

En el trabajo es imprescindible no olvidarnos de la frase célebre que dice: ojos que no ven, corazón que no siente.
Me refiero a que el trabajo de todo colaborador tiene que dejarse ver, caso contrario no será necesariamente valorado en su real magnitud. Esto último sucede no por mala voluntad de quienes son nuestros jefes, sino por la dinámica de actividad en que están inmersos nuestros jefes; por la cual no tienen el necesario tiempo para supervisar y valorar como quisiéramos (y quizás, como debiese ser), el trabajo realizado, la obra que se haya hecho.
Por eso hay que adelantarnos y actuar estratégicamente; no en vano se escribe en la Biblia: «puros como palomas, astutos como serpientes». Hay que buscar el momento oportuno para mostrarle al jefe o implicados (en sl asunto): el trabajo realizado. Esto permitirá que lo valoren, también que hagan críticas constructivas; pero en definitiva que lo valoren…
Esto no significa que debamos vivir pendientes de agradar o de buscar ser vistos, bien decía un autor que hay que dejarse ver, sin buscar ser vistos.
Concluyo el presente escrito diciendo que no hay que ser ingenuos y que debemos saber movernos, siempre con la conciencia clara que el trabajo que realizamos aporta a los demás y genera valor a la sociedad y que finalmente trabajamos para cooperar con la gran tarea de construir un mundo mejor, y eso hay que dejar que se vea … sin buscar que se nos vea …

Comienza la pretemporada

Si creemos que por estar en la época de vacaciones, podemos caer en la autocomplacencia, nos equivocamos.
Por el contrario ha llegado la época de máxima exigencia, de someter el cuerpo, la mente y el espíritu a la máxima tensión (constructiva, claro), para preparar nuestro ser a los ritmos normales y extraordinarios que se nos presenten durante el año 2009.
Así pues habría que empezar por diseñar un Plan de Vida, éste debe elaborarse en función a la máxima aspiración que tenemos los seres humanos: la felicidad. Como esta se da en función al despliegue de nuestro ser en torno a sus relaciones fundamentales, el Plan de Vida, también deberá estar estructurado en función a nuestras 4 relaciones fundamentales: con Dios, con uno mismo, con los demás, con la naturaleza.
De ahí surgirán temas clave sobre los cuales trabajar, ya sean metas, áreas de mejora o sueños realizables. Luego de haber trabajado sobre un Plan de Vida realista, habrá que empezar por lograr una disciplina ordenada, sin llegar a la rigurosidad científica, que nos permita adquirir una serie de hábitos que nos facilite el responder a nuestro plan.
Para no dejarnos estar, será oportuno hacer un examen de conciencia todas las noches sobre la diligencia que hayamos puesto en cada una de nuestras actividades cotidianas.
Estamos pues en verano, época de ponernos en forma, para conquistar nuestros anhelos no solo en este 2009, sino a lo largo de nuestras vidas; finalizo la siguiente reflexión recordando que quien no avanza, retrocede… No nos dejemos estar, ¡a crecer!

Reconciliar Trabajo con Familia

El mundo se ha vuelto tan dinámico que en la realidad laboral, las horas suelen quedarse cortas y ante los presupuestos establecidos las políticas de contratación de más personal queda sin efecto.

De aquello resulta que los trabajadores tengan que ser más productivos, pero en la práctica la productividad marginal del trabajo es decreciente, ¡vamos que nadie es una máquina!. Todo esto termina obligando a los trabajadores a quedarse más horas para cumplir con las metas establecidas. Quien no se queda es visto como alguien sin compromiso con la organización y si no: en la evaluación del desempeño le sacarán los trapitos al aire…

Así pues, los trabajadores se quedan más allá de las 8 horas de la jornada laboral, las cuales no son remuneradas en la mayoría de casos, sino simplemente compensadas como hora tipo.

¿Quién resulta ser el mayor afectado con todo esto?

De manera directa el trabajador (con su vida personal) y la familia del trabajador.

Y es que habría que preguntarnos: ¿qué tiempo le dedica uno al cultivo de sí mismo y al de su familia? ¿Cuánto tiempo para el diálogo efectivo? o es que ¿acaso no se pasa el poco tiempo sobrante en resolver las urgencias y necesidades más apremiantes de la casa?

Resulta fundamental reconciliar el trabajo con la vida personal y familiar. Luego no nos estaremos quejando de por qué tuvimos que pagar la factura de haber permitido el burn-out de nuestros talentos, con la consiguiente disminución de su productividad, aunque resulte paradójico.

Para finalizar quisiera ser crítico con los premios BPTW (Best Place to Work), no se trata de premiar a que las empresas mejoren el clima laboral con programas atractivos y políticas compensatorias, hay que ser más rigurosos con el equilibrio entre trabajo y vida personal o familiar, resulta fundamental y una línea de base sobre la cual medir otros aspectos que pudieran resultar secundarios o complementarios.

¿Tiene el cristianismo algo que aportar al mundo empresarial?

Hoy, 25 de diciembre, celebramos Navidad, el nacimiento de Jesús, el Reconciliador, ¡nuestro Salvador!

Pensaba en qué tiene el cristianismo que aportarle al mundo en general y al mundo empresarial en particular.

La verdad que tiene mucho que aportarle: opino que lo primero es desmitificar el paradigma de felicidad que vende el capitalismo, por el cual la felicidad se encontraría en el tener.

La felicidad, por el contrario se encuentra en el ser, en la relación de uno consigo mismo, con los demás y sobretodo en la relación con el Otro Trascendente (Dios). En la medida que se vive en relación con Dios, el ser humano encuentra saciado su anhelo de infinito, por lo tanto encuentra orden en su vida y ya no requerirá de infinitas compensaciones, de naturaleza finita, para camuflar y «compensar» el vacío interior.

Esto cambia muchas cosas en el mundo empresarial como por ejemplo el afán desmedido de accionistas y gerentes de aumentar la riqueza a costa de los demás: trabajadores (pagándoles salarios injustos, sometiéndolos a cargas laborales desproporcionadas), clientes (vendiéndoles gato por liebre), comunidades y medio ambiente (con impactos negativos en el entorno).

Los empresarios convertidos al cristianismo y en permanente estado de tensión de santidad buscarán además a nivel de las culturas organizacionales y clima laboral: fomentar el desarrollo integral de sus colaboradores, con programas que desplieguen sus talentos y suplan, de manera auténtica, sus necesidades y expectativas.

Buscarán también desarrollar climas organizacionales en donde se vele por el equilibrio entre el trabajo y la familia y no se someta a la dictadura de la productividad al trabajador, al ahogo de otros dinamismos fundamentales que alberga en su estructura interior, que requieren ser desarrollados…

Asimismo procurarán con mucha conciencia el desarrollo de culturas organizacionales en donde se viva la virtud, en una práctica ascética que prevenga a los colaboradores de la adquisición de vicios que los inclinen a la infidelidad a su dignidad de personas y a la de su vocación…

Por otro lado cabe mencionar la importancia del perdón cristiano, el cual ayuda a superar los conflictos interpersonales, incluso en el mundo laboral. Esto ayuda a mejorar notablemente el clima laboral de cualquier organización.

Esto y mucho más tiene que aportarle el cristianismo al mundo empresarial, seguiremos reflexionando al respecto en otros escritos que publicaremos en las próximas semanas y meses..

RSE: ¿una moda?

La RSE, se ha puesto muy de moda, pero a pesar de ello no se le entiende y se le confunde y reduce a una herramienta de gestión, instrumento de marketing, estrategia de relación con las comunidades o a la caridad de la empresa; cuando en realidad representa la forma en que ayer, hoy y siempre (con mayores o menores avances) debió y deberá gestionarse una empresa, y es que si bien el fin de hacer empresa radica en generar riqueza, ésta no puede realizarse presciendiendo de una ética empresarial realista que invita a los directores, managers y colaboradores a ser responsables en la toma de decisiones, velando en las operaciones de la empresa no solo por la dimensión económica sino también por la social, ambiental, cultural e incluso moral; desde una adecuada relación con los stakeholders implicados.
La RSE algunos la definen (y comparto esta posición) como la gestión ética e integral de una empresa u organización. Esto significa que al momento de gerenciar una empresa los responsables y en sí todos quienes la conforman deben velar, dentro de sus funciones en el trabajo, que la operación de la empresa no genere impactos negativos y que por el contrario genere impactos positivos y valor para la organización y cada uno de los stakeholders que se encuentran dentro de la cadena de valor.
LA RSE debe empezar a trabajarse de acuerdo a los niveles de responsabilidad que la empresa tiene. Es fundamental que se tenga bien definida la prelación que existe entre un grupo de interés y otro, para no terminar reduciendo la RSE a unos grupos de interés (casi siempre suelen ser los más marketeros) y relegando otros que requieren de mayor esfuerzo y concentración por parte de la organización (por más que no sean los más marketeros).
La RSE no es pues una moda, es la manera correcta de gestionar una organización, y como su nombre lo indica debe hacerse de manera responsable. Por otro lado mencionar que la RSE no representa el paraíso organizacional, sino el realismo organizacional, la RSE es sencillamente la aplicación de la ética empresarial en las decisiones y operación de la empresa, ni más, ni menos, así que yo recomiendo que antes de iniciarse en la RSE, se profundice en la ética empresarial, pero cuidado con las «éticas» utilitaristas que suelen regir el mundo empresarial, mucho de lo que hoy en día se ha elaborado sobre RSE tiene esas raíces y por lo tanto no es raro que se hable siempre de beneficios e imagen cuando de RSE se trata.
Recomiendo profundizar en torno a concepciones sobre la ética empresarial más sensatas antes de iniciar la implementación de la RSE en cualquier organización, así no nos creeremos muchos cuentos y velaremos de manera auténtica por el desarrollo integral y sostenible de nuestro planeta…

Líder de TV

Existen organizaciones en donde las cabezas sólo aparecen cuando tienen que autorizar algo, o cuando deben ir a alguna reunión social (representando a la organización que dirigen) o cuando tienen que hacer alguna presentación o entrevista, ni qué decir de su presencia cuando de rendir informes y de estampar su firma en éstos se trata… y vaya que todo esto lo hacen muy bien.
El problema de estos líderes de TV, es decir: de pantalla, radica en que sólo aparecen en esos momentos (oportunos) en que las cámaras los enfocan, los aplausos los motivan, y mientras tanto, en lo cotidiano, en donde se juegan los partidos organizacionales, su compromiso con la dirección de la organización no se manifiesta casi en absoluto. Incluso existen los que ni siquiera se dan el tiempo para planificar el futuro de la organización de la que «están sumamente comprometidos…»
Los colaboradores de estos pseudo líderes son instrumentalizados por este líder de pantalla, el cual suele tener el perfil del persuasivo y si se mantiene en el largo plazo además de persuasivo, debe aparentar estar «comprometido con la causa». Una causa que solo defienden (o mayormente) cuando hay algún interés personal en juego: relaciones, status, dinero, oportunidades laborales, etc… Vamos que estos responden al perfil de mercantilistas, oportunistas, pero no de líderes…
¿Por qué la alta dirección de las empresas cometen el error de seguir con esos pseudo líderes?
Quizás porque solo buscan la eficacia organizacional, resultados, sin importar el rumbo que la organización tome y la cultura organizacional que se fomente. Seguramente ni les importe mucho la persona del pseudo líder, y es que si les importara harían algo por mejorar la calidad motivacional del mismo y su auténtico compromiso organizacional. A fin de cuentas el trabajo debe servir para mejorar a las personas y además por añadidura estas darán mas de sí por los demás y por la organización a la cual «sirven»…
¿Cuál es la solución frente a los pseudo líderes?


Hay que invitarlos a un auténtico compromiso organizacional, ayudarlos a mejorar su calidad motivacional, supervisar no sólo la eficacia de la organziación que dirigen, sino también el compromiso, atractividad y unidad que existen en la misma; intangibles que revelan el real esfuerzo del líder y lo más importante: pilares sobre los cuales se construye el futuro de aquella organización…
¿Y si no mejora?
De no mejorar lo justo y necesario, habrá que rescindir el contrato de este pseudo líder, porque en el tiempo terminará quebrando interiormente a la organización y llevándola a una posible desaparición, si es que no lo ha hecho ya…