Activismo empresarial

El mundo empresarial experimenta un dinamismo frenético, propio de una ansiosa carrera por llegar a más elevadas metas económicas.

El entorno asocia buen directivo o gerente con una persona extremadamente dinámica, obviando así importantes dimensiones como: la reflexión previa a la toma de decisiones.

Reflexionar antes de actuar debiera ser la misión principal de directivos y managers, de tal forma que tomen mejores decisiones en lo que se refiere a la eficacia y a la ética, velando así por la implantación de estrategias empresariales que más allá de generar un mayor bienestar económico, generen también el aumento de la calidad de vida de las personas y sus familias.

¿Hay romance entre empresa y colaboradores?

Normalmente en el ámbito laboral las empresas seleccionan y contratan personas que tienen el perfil técnico para el puesto ofertado, sin embargo olvidan considerar el perfil motivacional de la persona y el nivel de encaje de esta con la cultura organizacional de la empresa.

Para esto hay que analizar la calidad motivacional de los colaboradores, preguntándoles a través de algunos tests psicológicos cuáles son los motivos que los impulsan a la acción.

Investigadores sobre la motivación como Juan Antonio Pérez López, Nuria Chinchilla, Pablo Cardona y recientemente David H. Pink han venido coincidiendo en torno a 3 motivos de la acción, inherentes a toda persona humana: extrínsecos, intrínsecos y trascendentes.

Alguien en quien predominan los motivos extrínsecos e intrínsecos será una persona de baja calidad motivacional y por el contrario una persona con predominancia de los motivos trascendentes será una persona de alta calidad motivacional. Esto último se verá reflejado en el nivel de esfuerzo en su accionar laboral: aquellas personas que se mueven predominantemente por motivos extrínsecos harán lo mínimo para obtener lo máximo, mientras que aquellas que predominantemente se mueven por motivos intrínsecos harán las cosas en tanto y en cuanto sigan aprendiendo, experimentando desafío o autonomía. Por otro lado: aquellas personas en las cuales predominan los motivos trascendentes harán lo necesario para satisfacer las necesidades de los clientes internos y externos.

Si en una persona predominan los motivos extrínsecos y esta labora en una organización psicosocial o antropológica humanista estaremos frente a la inestabilidad del vínculo en el primer caso y a la pronta rotación en el segundo caso. Si por el contrario aquella persona labora en una organización de tipo mecanicista habrá encaje, aunque oportunista. Es un romance por interés, con un compromiso débil, lo cual tarde o temprano, ante mayores estímulos externos, como: salarios, beneficios y reputación; decantará en ruptura.

Si en una persona predominan los motivos intrínsecos y esta labora en una organización mecanicista o antropológica humanista estaremos frente a la inestabilidad del vínculo en el primer caso y a la pronta rotación en el segundo caso. Si por el contrario aquella persona labora en una organización de tipo psicosocial habrá encaje, aunque a nivel medio. Es un romance por lo que el otro me ofrece como aprendizaje o entretenimiento, con un compromiso temporal, lo cual tarde o temprano, ante mayores estímulos externos, como: capacitaciones, ascensos, retos y mayores responsabilidades; decantará en ruptura.

Si en una persona predominan los motivos trascendentes y esta labora en una organización mecanicista o psicosocial estaremos frente a la pronta rotación en el primer caso y a la inestabilidad del vínculo en el segundo caso. Si por el contrario aquella persona labora en una organización antropológica humanista; es decir: con enfoque en las personas, con una misión a concretarse a través del desarrollo de las personas y satisfacción de las necesidades de los clientes a través de la oferta de productos y/o servicios; habrá encaje sólido. El romance se transforma en matrimonio, con un compromiso de largo plazo, en donde ni los mayores estímulos externos podrán persuadir a la persona en abandonar aquella relación.

Por ello propongo transformar la cultura de las organizaciones en antropológicas humanistas y velar por incluir en los procesos de selección de personal a personas de alta calidad motivacional que puedan desarrollar un compromiso de larga data…

SOS: se buscan liderazgos confiables

Nos encontramos en un momento de la historia republicana del Perú en el cual no podemos darnos el lujo de volver a pegar un salto al vacío. Lamentablemente en nuestra sociedad (incluidas organizaciones y empresas) muchas veces se escogen a personas determinadas para ejercer liderazgo, sin antes haberse cerciorado si son las más competentes para el rol que les corresponde.

No pocas personas se decantan por “líderes” (sinceramente prefiero llamarlos caudillos) que venden promesas de “cambio”, “justicia social”, “equidad” y “oportunidades” sin estrategias lógicas, consistentes y sobretodo técnicas, para llevar aquellos ideales a cabo de manera efectiva.

La historia nos ha demostrado que la retórica no gestiona un país u organización. Para muestra, un botón: mejorar los salarios en general y en particular el de personas que únicamente gozan de la remuneración mínima vital, es sin lugar a dudas algo deseable para todos.

Sin embargo no es algo tan fácil como cambiar las políticas y punto, tampoco depende de ser de “izquierdas” o de “derechas”. El líder debe tomar decisiones prudentes, para ello tiene que poseer las habilidades y herramientas necesarias para analizar el impacto social de aquellas nuevas políticas. Con referencia al ejemplo que pusimos: si la estructura de costos de las empresas y organizaciones (incluso aquellas sin fines de lucro), producto de aquella nueva política de Estado incrementa, habrá que verificar que los egresos no superen a los ingresos, de lo contrario… ¿adivinen qué?… es muy probable que, tarde o temprano, tengan que cerrar algunas empresas y con ellas quizás cientos o miles de puestos de trabajo, dependiendo de la industria… (imaginémonos el impacto en aquellas intensivas en mano de obra como son: agroindustria, textil, construcción, entre otras).

Supongamos que aquellos líderes perseguían el bien común. No obstante: a veces, al no hacer uso de los instrumentos necesarios (para tomar decisiones certeras), aún queriendo hacer el bien: se termina haciendo un daño mucho mayor. ¿O acaso nuestra memoria es frágil y nos hemos olvidado los gobiernos de 1985 y aquel otro que hizo una reforma agraria precaria que terminó sumiendo en la pobreza al sector agrario?.

Así que a escoger bien a los líderes que gobernarán nuestras sociedades, organizaciones y empresas, que de buenas intenciones está lleno el infierno… y que quede claro que no digo que en nuestra actual escenario político los 2 candidatos que actualmente nos quedan sean la mejor opción. En mi particular opinión el Perú volverá a convertirse las próximas semanas en un lamentable “laboratorio socio-moral” en donde seguramente volveremos a escoger al mal menor… Esto debe llevarnos a respondernos una serie de inquietudes: ¿por qué diferentes sectores de la población escogen “líderes resultadistas” pero inmorales, o “líderes moralistas” pero incapaces?. Pareciera que culturalmente hablando tenemos una ruptura entre praxis y moral. Para sanar esa ruptura es preciso mejorar la formación de ciudadanos y líderes.

Requerimos liderazgos auténticos. Por eso seamos responsables y analicemos si aquellas personas en quienes depositamos la conducción resultan confiables. Para ello verifiquemos 2 aspectos fundamentales del líder en cuestión: calidad motivacional y habilidades.

En cuanto a la calidad motivacional del líder, indaguemos sobre las razones de fondo por las cuales quiere hacer las cosas: ¿búsqueda de poder?, ¿ afán de tener?, ¿actitud de servicio?. No es muy difícil darse cuenta del motivador principal, basta con identificar las enfermedades motivacionales más frecuentes. Soberbia e ira regulares nos indican que el motivador principal es la búsqueda enfermiza del poder, avaricia y envidia nos indican que el motivador principal es la búsqueda enfermiza del tener.

Finalmente verifiquemos las habilidades que ha desarrollado para llevar a cabo las acciones o reformas que indica, preguntémonos si el líder tiene las siguientes competencias: estratégicas (conocimiento de la realidad, visión del funcionamiento de la organización, gestión de recursos, negociación, networking, creatividad), interpersonales (comunicación, gestión de conflictos, delegación, organización & trabajo en equipo) e intrapersonales (proactividad, objetividad, gestión del tiempo, gestión del estrés, autocrítica, autogobierno, prudencia, toma de decisiones, equilibrio emocional, integridad).

Concluyendo: busquemos personas honestas y capaces para dirigir al grupo humano en cuestión, aquellos serán los líderes confiables que tanto necesitamos, de lo contrario seguiremos apostando por demagogos, bonachones, mediocres, manipuladores y los resultados ya bien los conocemos.

Claves para la gestión efectiva de la RSE: Implementarla por los motivos correctos

En el accionar cotidiano: las personas en general y los managers en particular, toman decisiones, según el autor: Juan Antonio Pérez López en función a 3 tipos de motivos: extrínsecos, intrínsecos y/o trascendentes. Estos a su vez surgen de las necesidades genéricas que tienen los seres humanos: materiales, cognoscitivas y de servicio (búsqueda del bien común).
Una persona que actúe predominantemente en función a motivos extrínsecos se esforzará lo mínimo para obtener lo máximo. Sin embargo aquel que actúe predominantemente en función a motivos intrínsecos se esforzará mientras aquella acción le atraiga o hasta que no tenga más que aprender de la misma. Por el contrario las personas que actúen predominantemente en función a motivos trascendentes se esforzarán hasta satisfacer las necesidades legítimas de los demás. En esta línea: si en la decisión empresarial de implementar un modelo de gestión de la RSE predominan los motivos extrínsecos o intrínsecos, tales como: reputación de la empresa frente a los grupos de interés, reconocimientos sociales, estrategias de marketing social para atraer y fidelizar a potenciales grupos de interés, entre otros; lo que terminará ocurriendo es que la empresa gestionará la RSE como si de una inversión o moda se tratara, frente a lo cual una vez que el retorno no sea el esperado, o hayan costos sociales o ambientales que asumir y éstos provoquen la reducción de las utilidades, o simplemente aparezcan estrategias más impactantes para mejorar la reputación y atraer a los grupos de interés, tarde o temprano se optará por reducir los recursos disponibles para gestionar de manera efectiva la RSE, lo que la reducirá a un instrumento de marketing social.
Para que la gestión de la RSE sea efectiva y sostenible en el tiempo, los decisores últimos de las políticas empresariales tienen que actuar predominantemente por motivos trascendentes, lo cual garantizará que estos sean auténticamente responsables y justos con los grupos de interés que se encuentran en la cadena de valor de la empresa y evitará que no se echen para atrás cuando las circunstancias sean desfavorables, encontrando, desde su capacidad de liderazgo y gestión, estrategias creativas para implementar la RSE de manera paulatina pero efectiva, evitando que esta se convierta en instrumento o moda y por el contrario se encarne en la cultura organizacional, políticas, objetivos, procesos y criterios de decisión empresarial, convirtiéndola en realidad y demostrando que se puede hacer negocios y generar riqueza de manera socialmente responsable…

¿Tienes más responsabilidades?… aumenta tu confianza en los demás…

Hoy conversaba con el Gerente General de una importante institución microfinanciera. Hace algunos años coincidimos en el mismo trabajo cuando él tenía un cargo de menor responsabilidad y jerarquía. Me resultó grato haber evidenciado que los humos no se le subieron a la cabeza y que por el contrario mantenía su talante humano, tal cual como hace 5 años atrás…

En una simpática conversación, me compartía sus estrategias para combatir el estrés producto de la actividad vertigionosa: gozar de la familia, practicar deporte, contemplar la naturaleza, desarrollar hobbies tales como la natación y la pesca, viajes cortos y períodos vacacionales espaciados…

Me comentaba que a diferencia de años atrás donde tenía 2 departamentos a su cargo, hoy en día tenía que encargarse de 10 y a diferencia de antes donde se encargaba de 1 servicio, ahora veía toda la compañía. Con mucha curiosidad le pregunté como hacía él para lidiar con tantas responsabilidades, a lo que respondió con sabiduria: «a mayor responsabilidad y jerarquía, uno tiene que confiar más en su gente»… Esto implica mejorar los canales de comunicación y de seguimiento, y confiar en el talento e integridad de los colaboradores, ya si usted duda de eso, empiece por cuestionar la eficiencia de sus procesos de selección… seguramente no me equivoco y es que la famosa gestión humana y la evaluación por competencias se ha vuelto una moda, un «cliché» y en la práctica se convierte en un «llenar el formato» o a lo sumo se hace una evaluación «light» del candidato al puesto y más nada… CERO estrategia de selección de personal y luego no nos quejemos de las críticas de los CEO y managers en torno a la eficiencia del aporte estratégico de las áreas de RRHH a los resultados del negocio…

Liderazgo y Tolerancia

Menudo tema que tocamos el día de hoy, seguramente despertará polémica.

Nos encontramos en medio de una cultura que ha hecho de la tolerancia su valor supremo. Esto se ve reflejado en todo el accionar del hombre contemporáneo, incluso al momento de trabajar en equipos y ejercer liderazgo.

Existe el mito de que corregir al otro es un error, que lo único que debe hacerse ante las equivocaciones es aplicar tolerancia, inteligencia emocional, feedforward y estrategias de motivación, entre otros. Todo lo cual, se piensa, debiera reorientar la conducta de lo colaboradores.

Esto es reductivo: lo que tiene que hacerse es primero analizar con objetividad la manera en que se han sucedido los hechos y al descubrirse una falta en el otro, se requiere buscar el momento oportuno (pero pronto) para manifestar en privado el error, las posibles molestias ocasionadas y aprovechar para corregir fraternalmente al colaborador o compañero, aún si sabemos que éste se puede poner en contra de uno, negativizar y actuar a la defensiva.

La verdad y la caridad deben ser los criterios para saber enfrentar situaciones de este tipo. No se debe callar el error y tampoco se debe estallar sobre la persona que haya cometido aquel. La verdad nos mueve a no callar y la caridad nos mueve a corregir con humanidad y firmeza (buscando siempre el bien auténtico).

Muchos creen que simpre hay que ser tolerantes. En absoluto, por el contrario hay que ser veraces y firmes. Tenemos que aprender a no callar cuando no debemos y a callar cuando debemos. De lo contrario estaremos haciéndole un inmenso daño al otro y a la organización.

Pero debemos comprender lo que nos lleva a callar el error: el miedo a perder la aprobación y/o estima del otro… idea irracional… porque lo que termina alejándonos de las demás personas es la mentira… lo que nos acerca es la verdad, aún si esta resultara dolorosa.

Así que para ejercer liderazgo se requiere actuar a la luz de la verdad y no con esos falsos respetos humanos que terminan haciendo ingobernable cualquier gupo o relación humana, sometiendo las decisiones en orden al bien común, al orden de la susceptibilidad o aprobación ajenas…

Estar en el mundo, sin ser del mundo

¿Cómo estar en el mundo, sin ser del mundo? ¿Cómo no dejarnos arrastrar por los criterios del mundo y por el contrario ayudar a su transformación? ¿Cómo ser cristianos auténticos en medio del mundo?
La respuesta: Vivir la espiritualidad de lo cotidiano.
La espiritualidad de lo cotidiano debe llevarnos a encarnar nuestra fe en nuestras actividades diarias, viviendo lo ordinario de manera extraordinaria (reflexionemos sobre Jesús realizando actividades de carpintería), dándonos un tiempo de oración cotidiano (que aunque corto, nunca deje de ser intenso) y por otro lado haciendo de nuestro trabajo cotidiano una oración activa, un servicio concreto a las personas (realizado con competencia profesional y humana – «el bien, hacerlo bien»), y que éste siempre tenga como finalidad la de cooperar con la gracia en la construcción de la «ciudad de Dios».
Por otro lado: debemos practicar las virtudes sobrenaturales y humanas de tal forma que nuestra vida sea ejemplo que irradie y que atraiga a las personas hacia Dios, sirviendo nosotros de sencillos , pero eficaces instrumentos…
Para empezar esta ascética, tenemos que ir de lo externo a lo interno, para lo cual hay que empezar por someter, libremente, el cuerpo al imperio de la razón y del espíritu; logrando así conquistar la disciplina que facilitará todo lo demás y que evitará que el cansancio y la rutina nos gobiernen y nos quiten tiempo para nuestra lucha por la santidad.
Finalmente hay que tomar conciencia que tenemos que salir al encuentro de las personas con las que nos cruzamos cotidianamente, tratándolas como aquel prójimo del cual nos habla el evangelio, practicando con ellas la caridad y el amor… recordando que lo que hicimos o dejamos de hacer con ellos, lo hicimos o dejamos de hacer a Dios.
De esta manera podremos ser sal que da sabor y estar en el mundo, sin ser del mundo… además de experimentar el despliegue en nuestras relaciones fundamentales y al máximo de nuestras capacidades y posibilidades (siendo este un camino de santidad)…

Jugar en Equipo

El trabajo en equipo es uno de los anhelos que tiene toda organización y trabajador…
Cuando cada quien trabaja en su trinchera, defendiendo su parcela; las posibilidades de ganar el partido son menores. Cuando se trabaja en equipo, las probabilidades de ganar el partido son mucho mayores; y aún si se perdiera el partido, luego de haberlo dejado todo en la cancha, uno se queda relativamente satisfecho y las derrotas no son más que procesos de aprendizaje que fortalecen al equipo para salir mejor preparados para el siguiente partido.
Pero… ¿por qué si anhelamos jugar en equipo, en la práctica ocurre lo contrario?
A continuación algunas breves explicaciones:
a) Miedo a dejar de ser la «estrella»:
Es el caso de aquel jugador que teme perder la posición que tiene en el equipo y que por lo tanto prefiere resolver las jugadas por sí solo. Este tipo de jugador tiene miedo a que alguien mejor pueda sustituirlo y a partir de ese temor empieza a «amarrar pelota».
Los resultados: equipo fragmentado, la gradería «piteando», números negativos y dada su influencia (negativa) en el equipo y las consecuencias anteriormente señaladas, terminará provocando lo que más teme: que lo reemplacen.
b) Creer que los demás no son tan capaces como uno:
Es el caso de aquel jugador que cree que los demás pueden fallar en patear el penalti a diferencia de él.
Este es un jugador que no está acostumbrado a descubrir el talento de las personas y se auto-complace de los talentos que Dios le dio.
Los jugadores con este perfil terminan siendo eficaces, aunque no necesariamente eficientes (porque trabajan solos y ponen “peros” a todo lo que los demás hagan), además fomentan un mal clima laboral, y desequilibran su vida familiar (porque suelen quedarse horas-extra resolviendo los problemas por sí solos).
Conclusión:
Las empresas requieren trabajadores que tengan el perfil de jugadores de equipo, personas solidarias y generosas, capaces de dialogar y complementarse con otros, que gocen del bien ajeno en lugar de alegrarse del mal o de entristecerse del bien ajeno.
Las organizaciones requieren trabajadores que sepan rescatar los talentos y virtudes de sus compañeros por encima de sus deficiencias, estas deberán ayudar a corregir con caridad y prudencia, sin hacer leña del árbol caído.
Seamos pues jugadores de equipo y así conoceremos lo apasionante que es el trabajo en equipo y obtendremos la satisfacción de desarrollarnos y ganar partidos juntos…

Algunas causas del estancamiento de las obras

Estando a punto de entrar a un proceso electoral, vemos que durante estos últimos años proyectos como: Majes-Siguas II, la Planta de Aguas Servidas, Tía María, el Puente Chilina, Mistibus, entre otros … están estancados.

El común denominador de este estancamiento es la ausencia de estrategias de relación efectivas con los grupos de interés vinculados con cada uno de estos proyectos, lo que en materia de gestión de la responsabilidad social se conoce como el stakeholder engagement.

No existe un plan de relación y comunicación para con comunidades, líderes de organizaciones y de gobiernos locales. Si se hace algo esto es poco consistente y casi siempre reactivo, es decir: se hace a posteriori.

Es necesario un plan que ayude a identificar no solo las necesidades, sino también las expectativas y percepciones de las personas que conforman los diferentes grupos de interés involucrados en la realización de cada proyecto.

Por otro lado: también se denota la necesidad de mejorar las estrategias de concertación y negociación, lo cual implica que tengamos liderazgos empáticos y persuasivos, que sepan plantear la realización de proyectos, habiendo considerado las expectativas y percepciones de la población, para así saber cómo decir y hacer las cosas, evitando que nos vayamos de largas, retrasando así el desarrollo de Arequipa.

Esperemos que el futuro nos depare liderazgos que tengan esa habilidad de planificación, comunicación y negociación; que tanto han faltado para concretar una serie de proyectos…

¿Rutina o Despliegue?

¿Cansado de lo mismo?, ¿experimentas que ya has tocado un techo?, ¿quisieras una vida más intensa?…

Sucede a menudo, que luego de encontrar una ocupación o un modus vivendi en donde se reciben ingresos constantes que facilitan adquirir: bienestar, seguridades y confort; al poco tiempo el sistema y uno mismo se instalan…

Surge así el aburguesamiento, el conformarse con desplegarse mínimamente…Y pasan los meses, años y las personas empiezan a experimentar el tedio del día a día. Lo peor es que le terminan echando la culpa al sistema. Lo cierto es que si uno sabe cómo funcionan las cosas en un determinado lugar y no está conforme y se da cuenta que las cosas objetivamente no van a cambiar en mucho tiempo; entonces es el momento de tomar decisiones…

¿Qué esperas?, ¿Que las cosas cambien o tu cambiar? ¡Despliégate!, no te aburgueses, no te conformes, no te instales, cambia de hábitos, deja las seguridades y el confort, arriésgate por desinstalarte y crece al máximo de tus capacidades y posibilidades, responde con tu libertad a dar fruto abundante con las semillas que Dios puso en tu corazón desde tu nacimiento y durante tu vida… ¡Se valiente!, no tengas miedo, deja de agachar la cabeza y bostezar… o mejor salta de lugar o preferible que emprendas algo nuevo…. pero no reniegues de la vida y de las oportunidades… búscalas…están ahí: donde veas necesidades insatisfechas a las cuales puedas responder…