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Cultura/Sub Cultura deseada
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Fomentar
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Lo que hay que evitar
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Colaborativa
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Tradiciones que refuercen la identidad, reconocimiento por competencias y valores más que por indicadores económicos, bonos grupales (por áreas).
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Personalidades individualistas liderando puestos clave para el desarrollo del trabajo en equipo.
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Jerárquica
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Respeto a la jerarquía, necesidad de predictibilidad y seguridad, bonos en función al performance de la compañía, planes de reconocimiento con criterios bien estructurados.
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La falta de claridad e incertidumbre.
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Adhocrática
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Atracción de más talentos creativos, invertir tiempo y dinero en la investigación, apoyar la innovación, bonos en función del registro de patentes.
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Penalizar el error.
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Mercado
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Autonomía, énfasis en bonos por cumplimiento de metas metas individuales, premiaciones a los más destacados.
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Ausencia de metas.
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Síntomas del envejecimiento organizacional
- Las buenas ideas vienen solamente de los jefes: suele preferirse las ideas de aquellos más experimentados, con mayor poder adquisitivo o salario, status social o académico. Se valoran las ideas por quién las dice antes que por la calidad y peso de los argumentos y evidencias. Se produce fuga de las personas más talentosas, se mata la innovación. La solución pasa por una mayor comunicación ascendente y espontánea de la organización. Permitirse cuestionar las ideas de los “líderes” (una persona con la suficiente confianza en sí misma podrá aceptar que los otros tengan mejores ideas que ella).
- Lucha por mantener el status quo: las personas se aferran con uñas y dientes a los puestos de dirección, beneficios económicos y colaterales. Sucede sobre todo en aquellas organizaciones que cuentan en su staff de ejecutivos con muchos que participaron de los inicios de la organización y que se sienten con derechos sobre la misma (hay que reconocer su aporte histórico pero sin poner en riesgo el futuro de la organización). La consecuencia es la conformación de silos de poder, facciones de intereses contrarias al bien común, cambios disfuncionales en la estructura de la organización, incremento de los costos fijos, directivos en zona de confort, armonía artificial en los equipos directivos, conflictos entre áreas cuyos “líderes” sean antagonistas. En estos casos vale la pena rotar a directivos cada cinco a siete años. A veces el decisor último de los cambios en la plantilla ejecutiva tiene temor a realizar los mismos por sentimentalismo, miedo o un espíritu paternalista; para evitar esto hay que poner a otra persona a tomar las decisiones difíciles (usualmente externo, pero muy conocedor de este tipo de procesos y culturas).
- Más normas de las necesarias: las organizaciones en su afán de suplir la falta de orden (sucede en organizaciones cuyo crecimiento externo es más rápido que el crecimiento interno), la falta de transparencia o eficiencia en el gasto (producto de la des-confianza en la calidad motivacional de los colaboradores) y la escasez de liderazgo (producto de selecciones inadecuadas o frustradas) terminan implantando más políticas y normas de las necesarias para controlar las consecuencias de todo lo anteriormente mencionado, pero sin solucionar los problemas de fondo. Es más, en el mediano y largo plazo se terminan generando sistemas de administración positivistas que destruyen la inteligencia y someten la voluntad al “modelo”. Las “medicinas” terminan generando efectos colaterales que quitan oxígeno, salud y dinamismo a la organización. En estos casos se desarrolla sobre-atención a las normas, rigidez, jerarquías, burocracia, des-atención al cliente interno y externo, en cuanto a la administración de RRHH: se garantiza la equidad y se pierde de vista la justicia (¿irónico no?), pérdida de la satisfacción y compromiso del talento humano, el cliente externo percibe falta de atención al momento de la resolución de sus quejas, etc. Aquí se require de autocrítica por parte de los líderes, y en el peor de los casos, un cambio de liderazgos y colaboradores (observando los perfiles) en áreas que requieren urgentemente de mayor flexibilidad.
- Los sistemas se empiezan a hacerse ineficientes (“aquí siempre se ha hecho así”): los colaboradores se rehúsan a nuevas formas de hacer las cosas por temor a perder el control sobre las funciones y resultados que han venido obteniendo. La innovación se ve como un enemigo. Si esto ocurre de manera generalizada y prolongada diremos que la cultura de la organización tiene un “cáncer” terminal, y la solución pasará por extirpar todos aquellos “tumores”, con el riesgo de retirar tantos miembros que adelanten la muerte de la organización. En este caso se observa ineficiencia, innovaciones marginales, lentitud para adaptarse a los cambios del entorno de negocios, problemas de calidad percibida, des-posicionamiento gradual, pérdida de clientes y de mercados en economías libres. En este caso la solución implica crear al menos un área que cuide la innovación y que tenga la facultad de implementarla en el resto de la empresa, así como tener planes de sucesión oportunos.
Gestión del talento humano: alinear el ser con el quehacer
Esta herramienta sirve para identificar el nivel de encaje de los colaboradores o potenciales candidatos con el puesto (empresa, cultura y funciones de trabajo). Para ello combinamos 2 variables: Y = (Pasiones + Valores); X = Habilidades. De esta combinación surgen 4 zonas que representan el mayor o menor encaje de la persona con el puesto: a) Despliegue del talento, b) Repliegue del talento, c) Sub-utilización del talento y d) Descolocación del talento.
a) Zona de Despliegue del Talento: En este cuadrante se ubica toda persona que trabaja en funciones que requieren principalmente de sus fortalezas, lo que conlleva un mejor desempeño. Así mismo convergen sus pasiones o intereses con el core de la empresa, lo que genera a una mayor contribución del colaborador con el cumplimiento de la misión institucional. Por otro lado: los valores personales son semejantes a los organizacionales; lo que permite una mayor identificación y aporte del colaborador con el desarrollo de la cultura organizacional. El resultado de esta combinación será el de profesionales con un notable desempeño. La solución: retenerlos.
b) Zona de Repliegue del Talento: En este cuadrante se ubica toda persona que trabaja en funciones que requieren habilidades muy diferentes a sus fortalezas, lo que repercute en un bajo desempeño. Por otro lado: No convergen sus pasiones o intereses con el core de la empresa, lo que conlleva a una menor contribución del colaborador con el cumplimiento de la misión institucional. Los valores personales son diametralmente distintos a los organizacionales; lo que genera una menor identificación y aporte con el desarrollo de la cultura organizacional. El resultado de esta combinación será el de profesionales con muy bajo performance. La solución: coaching para ayudar el colaborador a encontrar su camino en la vida laboral, entonces negociar la recisión del contrato y ayudarlo a encontrar oportunidades laborales de mayor encaje.
d) Zona de Descolocación del Talento: En este cuadrante se ubica toda persona que labora en una empresa en donde convergen sus pasiones o intereses con el core de la misma, lo que conlleva a mayores ganas del colaborador en contribuir con el cumplimiento de la misión institucional. Así mismo: los valores personales son semejantes a los organizacionales; lo que genera identificación y que se ponga la camiseta. Sin embargo trabaja en funciones que requieren habilidades muy diferentes a sus fortalezas y ya sabemos cómo impacta esto en el rendimiento. El resultado de esta combinación será el de profesionales que lo dejan todo en la cancha pero con un desempeño en el mejor de los casos regular (consumirán mucha energía al falsificar su perfil natural – en palabras de la investigadora Katherine Benzinger). La solución: colocarlos en funciones acordes a sus fortalezas y retenerlos.
Conclusión:
Dormir más mejora el rendimiento
Las personas tenemos una naturaleza biológica, psicológica y espiritual; amén de intimidad o mismidad. El cuidado de cada dimensión es crucial para el desarrollo humano integral de cada persona. El descuido de alguna de aquellas impacta en el bienestar personal y rendimiento laboral simultáneamente.
El desafío está servido, esperamos deseosos que mejore su bienestar y desempeño laboral… comparta este artículo en su casa, trabajo y facebook; y cuando pueda envíenos su testimonio para motivar a más personas…
Los trastornos de conducta que deterioran el talento de los líderes
Aprovechando el clima de reflexión de Semana Santa, se me ocurrió hablar de los trastornos de conducta que deterioran el talento de los líderes empresariales.
- Productores (rojos): son perfiles de líderes orientados a la definición de estrategias empresariales y a la obtención de resultados económicos. Valoran la información, los argumentos y la estrategia. Su estilo de trabajo: evaluador. Se comunican de manera lógica, clara y breve. Buscan resolver los problemas, les preocupa el qué y cuándo. Su motivador principal: saberse importantes.
- Administradores (azules): son perfiles de líderes orientados a la eficiencia y calidad. Valoran el orden, tiempo y proceso. Su estilo de trabajo: estructurado, metódico. Se comunican de manera detallada, ordenada y específica. Buscan prevenir los problemas, les preocupa el cómo. Su motivador principal: la seguridad.
- Innovadores (amarillos): son perfiles de líderes orientados a la creatividad e innovación. Valoran las nuevas ideas. Su estilo de trabajo: experimental. Se comunican de manera visual e ilustrativa. Buscan reformular las cosas, les preocupa el qué y por qué. Su motivador principal: la sorpresa.
- Integradores (verdes): son perfiles de líderes orientados a las relaciones interpersonales. Valoran las emociones. Su estilo de trabajo: en equipo. Buscan que no haya conflictos, les preocupa el quién. Su motivador principal: la conexión.
- El hambre de saberse importante al alimentarse con la búsqueda del protagonismo, fama o éxito laboral (a costa de la vida personal, familiar); conduce al trastorno de conducta llamado narcisismo que deteriora el talento del líder productor y lo empobrece hasta convertirlo en el llanero solitario, que produce resultados económicos a costa de las relaciones (seguramente por su estilo no será sostenible en el largo plazo), siendo este un mal negocio para la empresa y la vida. Este tipo de “líderes” terminarán generando culturas organizacionales individualistas en lugar de competitivas. El remedio: la humildad y el servicio.
- El hambre de seguridad al alimentarse con el afán de tener cada cosa absolutamente controlada incluso a costa de la libertad de las personas; conduce al trastorno de conducta llamado obsesión que deteriora el talento del líder administrador y lo empobrece hasta convertirlo en el burócrata, el cual genera sistemas de control rígidos que asfixian la libertad e iniciativa en las organizaciones, trastocando el centro de las mismas, valorándose a las estructuras por encima de las personas, a los métodos por encima de las soluciones. Este tipo de “líderes” terminarán generando culturas organizacionales jerárquicas y burocráticas en lugar de culturas de calidad. El remedio: la confianza en la providencia.
- El hambre de sorpresa y variedad al alimentarse con la búsqueda del cambio por el cambio (en el plano personal sería la variedad y diversión desmedidas que ponen en riesgo los espacios de estabilidad como la pareja y la familia); conduce al trastorno de conducta llamado hedonismo que deteriora el talento del líder innovador y lo empobrece hasta convertirlo en el anárquico, que genera organizaciones en donde prima el placer por encima del bien común. Este tipo de “líderes” terminarán generando culturas organizacionales caóticas en lugar de culturas innovadoras(en donde la creatividad y la disciplina hallan un feliz matrimonio). El remedio: la templanza.
- El hambre de conexión al alimentarse con la búsqueda desordenada de la aprobación de los compañeros de trabajo, accionistas o clientes; conduce al trastorno de conducta llamado dependiente que deteriora el talento del líder integrador y lo empobrece hasta convertirlo en el “franela”, que genera organizaciones en donde priman la argolla, los compadrazgos, los conflictos de intereses por encima del propósito, valores, objetivos y resultados esperados por la organización. Este tipo de “líderes” terminarán generando culturas organizacionales paternalistas o clanes en lugar de culturas de trabajo en equipo (en donde primen la unidad y eficiencia simultáneamente). El remedio: la verdad y la caridad.
Mejora tu rendimiento laboral, gestiona los límites de la voluntad
La peor combinación para la toma de decisiones: La arrogancia con ignorancia
La fórmula del liderazgo
En el mundo actual ambas variables son fundamentales para el ejercicio del liderazgo o: ¿acaso ustedes confiarían en un competente sin escrúpulos (o individualista) o quizás en alguien con virtudes humanas pero sin competencias para resolver los problemas de las organizaciones?
La felicidad en el trabajo
Riesgos en la toma de decisiones
Tomar decisiones es la tarea más importante de quien ejerce liderazgo. En medio de entornos competitivos acelerados y en pleno diseño de las estrategias de las empresas para los próximos años, en donde está en juego el futuro de las compañías, se hace necesario potenciar esta competencia.