Al profundizar en las razones por las cuales las personas actuamos y hacemos las cosas, surge inmediatamente a nuestra mente el tema de las motivaciones y necesidades humanas.
Hay 1 autor que se fundamenta, perfecciona y sintetiza el planteamiento del clásico Maslow, nos referimos a Anthony Robbins.
Este indica la existencia de 4 necesidades primarias: significancia, seguridad, variedad y conexión. Así mismo nos plantea 2 necesidades superiores: crecimiento y contribución.
Las personas tenemos necesidad de:
Significancia: ser únicos, singulares, tener sentido, sabernos útiles.
Seguridad: tener recursos, satisfacer necesidades materiales, sentirnos queridos y apreciados, tener estabilidad.
Variedad: asumir retos, desear cambios, evitar la rutina, aprender cosas nuevas, innovar.
Conexión: tener armonía, llevarse bien con otros, amar, sintonizar, tener buenas relaciones sociales.
Crecimiento: desarrollarse espiritual y personalmente, ser virtuoso, íntegro.
Contribución: aportar a una causa, propósito o ideal que haga mejor la vida de otros.
Respecto a cada una de estas motivaciones Anthony Robbins plantea 2 formas de satisfacerlas: la saludable y la enfermiza.
Así podemos buscar enfermizamente satisfacer la significancia siendo arrogantes, reduciendo nuestro valor a títulos y honores, usurpando los méritos ajenos, etc.
También se puede buscar satisfacer enfermizamente la seguridad aferrandose a las cosas, personas, instituciones, ideas, bienes, etc.
Por otro lado uno puede alimentar nocivamente su necesidad de variedad siendo: voluble, inconstante, perezoso, infiel a sus compromisos, recurriendo al alcohol, sexo o drogas, viajes burgueses, lujo o confort innecesario.
También es enfermizo satisfacer la conexión al llevar el amén a todos, o por el contrario mostrarse agresivo, manipular, ceder a los propios derechos, etc.
La forma nociva de alimentar las necesidades humanas genera enfermedades motivacionales que bloquean nuestro auténtico crecimiento y limitan la contribución al desarrollo de las personas a las cuales impactamos cotidianamente.
Preguntémonos: la dieta con la cual nos alimentamos es nutritiva o por el contrario llena pero hace daño (fast food emocional)?, tenemos sobrepeso emocional?, estamos obesos y reactivos o somos dinámicos y proactivos?, experimentamos bienestar o desequilibrio?
La decisión es nuestra, se trata de practicar virtudes y combatir vicios, se trata de un desarrollo de la humildad, magnanimidad, prudencia, justicia, fortaleza y dominio de uno mismo o templanza.
Finalmente, recordemos que conocer y no practicar es realmente no conocer.

