No basta el talento, hace falta carácter

En esta época de capital intelectual, liderazgo y gestión del conocimiento, se cree que para dar frutos basta el talento y la información.

Nos olvidamos de algo esencial: el carácter. Se puede ser talentoso y poseer la información precisa, pero si no se tiene carácter: no es posible hacer rendir los talentos, ni sacarle jugo a la información que se maneje.

Los emprendedores exitosos lo son, sobre todo, porque supieron correr riesgos, empujar proyectos, luchar contra las dificultades, perseverar, solucionar problemas, crear nuevas alternativas… en síntesis: nunca se rindieron.

Todas estas cualidades son propias de una persona con carácter. Para ser una persona con carácter es preciso cultivar una serie de virtudes como: la fortaleza, la templanza, la paciencia y actitudes como la resiliencia, además de gozar de un equilibrio entre la vida personal y la vida profesional, laboral o social…

También es preciso tener una adecuada estima personal para no derrumbarse frente a la adversidad y mucha generosidad, porque sin esta es imposible asumir sacrificios y sacar adelante lo que haga falta.

No basta el talento para sacar adelante una obra, hace falta carácter, el mundo lo conquistaron las personas extraordinarias u ordinarias, que vivieron cada instante como si fuera la última batalla, que jugaron cada partido como si fuera una final…

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