La pelea del siglo: Good Profit vs Bad Profit

En el mundo empresarial la rentabilidad sea ha erigido en uno de los principales objetivos y el indicador para medir la salud de una empresa. Sin embargo preguntémonos si aquel indicador es capaz de expresar la salud y sostenibilidad de una organización.
Este es el punto de partida para cuestionar los medios y el modelo de negocio con los cuales los propietarios y managers persiguen aquel fin económico, incluso me atrevería a preguntar si acaso  la primacía del fin económico en las motivaciones al hacer empresa no es la causa de la distorsión en el uso de los medios y el correspondiente diseño “inhumano” del modelo de negocio.
En la pelea del siglo XXI tenemos 2 tipos de empresas: las que generan good profit y las que generan bad profit.
Las empresas “Good profit” son constructoras de valor y generadoras de riqueza. Es el caso de empresas que además de obrar con licitud, deciden con ética. Son organizaciones cuyo modelo de negocios y operacional es intrínsecamente humano, es decir: diseñado para promover el desarrollo integral de las personas en las relaciones con sus diferentes stakeholders: colaboradores, proveedores, clientes, etc. Son instituciones que con sus bienes y servicios mejoran la vida de los clientes. Salvaguardan la dignidad y desarrollo de sus colaboradores, distribuyen la riqueza con justicia a lo largo de la cadena de valor. Generan ambientes laborales en donde el compañerismo y la exigencia comulgan. Planifican las operaciones incluyendo en la ecuación las potencialidades y limitaciones de la naturaleza humana, protegen el equilibrio trabajo – /vida personal/familiar, ponen “cargas” laborales razonables y establecen metas de crecimiento prudentes. Desarrollan culturas organizacionales en donde además de competencias técnicas desarrollan virtudes humanas. Gestionan los impactos ambientales y aportan valor a la industria y sociedad en sus diferentes interacciones.
Las empresas “Bad profit” son creadoras de riqueza a costa de la destrucción de valor humano. En el fondo generan riqueza a costa de clientes, colaboradores y proveedores. Sus líderes buscan el máximo beneficio económico sin contemplar los impactos ni necesidades humanas. Ajustan al máximo al pequeño proveedor. Son injustos en la distribución de la riqueza. Pueden engañar al cliente, conscientemente o no, fijando precios desproporcionales al valor real de sus prestaciones, su meta: lograr el excedente del consumidor a toda costa. No consideran la naturaleza humana en el diseño de la producción, tratan a las personas como máquinas. Les parece irrelevante y hasta una falta de compromiso de los colaboradores no dar más de su tiempo personal/familiar (esto sería razonable en la excepción, sin embargo en la repetición es signo de un crecimiento mayor al que las operaciones y personas pueden sostener). Algunas se aprovechan de las necesidades y conflictos humanos para conseguir sus intereses económicos. No les importa mucho el ambiente laboral. Hay las que generan culturas organizacionales que priman el desarrollo de virtudes operativas y les importa poco o nada el desarrollo de virtudes humanas. Buscan cómo “cumplir” las normas ambientales para evitar penalidades legales, tributarias y en su relación con las comunidades sólo quieren la licencia social.
Concluyendo: Las empresas good profit generan círculos virtuosos en su entorno y contribuyen con la transformación positiva del mundo, las empresas bad profit generan disfunciones en el libre mercado, círculos viciosos a su alrededor y transforman negativamente la sociedad.
En esta lucha entre 2 fuerzas transformadoras, cabe preguntar: ¿qué huella están dejando las organizaciones en la sociedad?, ¿cómo va el gap discurso vs realidad?, ¿qué es lo sostenible?, ¿qué mundo dejarán a las generaciones futuras?. Recordemos que lo que hacemos en esta vida, tiene ecos en la eternidad, así que a desafiarnos en maximizar el bien en la gestión empresarial.

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