Sin hábitos, no sirve el talento

Hoy en día empieza a entrar en vigencia la dirección por hábitos. Es un modelo creado por el español Javier Fernández Aguado. Este consiste en dirigir a los colaboradores fomentando en ellos la adquisición de buenas conductas que se vayan haciendo hábitos, los cuales configuren un estilo de trabajo virtuoso que permita responder a los retos que se presenten.
No se trata pues de reducirse a establecer los objetivos o la misión particular del área, equipo o colaborador; hay que ir más allá y fomentar entre ellos la forja de hábitos que permitan que alcancen esos objetivos propuestos y cumplan con la misión de su trabajo.
Resulta ilógico pensar en un trabajador del área contable que en su trabajo cotidiano no está habituado a ser ordenado, metódico o sistemático, y es que sin estos hábitos no podrá desempeñarse efectivamente, así tenga mucho talento.
Sin hábitos: el talento, se queda en potencia; es necesario desarrollar en los colaboradores una serie de hábitos que les permita desplegar su talento y generar valor real a la organización. Recordemos que las virtudes que se hayan adquirido, si no se siguen practicando, se pierden. Esto es como la buena forma física: ésta se pierde si uno no sigue ejercitándose.