
Estas semanas Neymar ha tenido al barcelonismo con los pelos de punta, al más puro estilo del look con el que llegó al FC Barcelona. Ney se debatía entre continuar al lado de Messi o convertirse en el ícono del PSG de los jeques de Catár (en donde se realizará el mundial del 2022…). Finalmente se decantó por fichar por el PSG en donde además tendrá un salario de 30 millones de euros anuales (el doble del que cobraba en el FC Barcelona). Ney ha manifestado que después de 4 años necesitaba nuevos desafíos y un plan de carrera osado (todo un mensaje para los dirigentes y managers deportivos del FC Barcelona), solamente el futuro nos dirá si fue la mejor decisión para su progresión profesional…
La duda del momento en el entorno está en cómo afectará la marcha de Neymar, al rendimiento del equipo profesional del FC Barcelona, un crack que deja el FC Barcelona con 10 títulos en su haber, 105 goles en 186 partidos, a razón de 0.56 goles por partido, jugadas para el recuerdo y un liderazgo que estaba en franco crecimiento.
No obstante algunos periodistas de medios de comunicación catalanes comentan que aún siendo Neymar un jugador top a nivel mundial, sus buenos números no habrían sido tan decisivos en la línea de ataque de la MSN (24% del total de goles) comparado con el aporte de Messi (42%) e incluso Luis Suárez (33%), ¡vaya fenómenos los 3 digo yo!…
Otros periodistas españoles opinan sobre algunos de los beneficios que generaría la marcha de Neymar: descontaminar los excesos “farandulescos”, “festejos con el clan de toiss”, “viajes repentinos” y “caprichos” que habría traído Ney al vestuario del equipo. Esta supuesta limpieza en el clima organizacional serviría para reforzar, sin perder un buen ambiente laboral, la disciplina al interior de un vestuario en donde la gestión de egos debe ser todo un apartado para el nuevo entrenador: Valverde.
En mi opinión el rendimiento de un equipo de fútbol, básquet, construcción, manufactura, minería, etc; gira en torno a la necesidad de una mayor interdependencia a diferencia de deportes como el tennis, golf y servicios como los de contabilidad, finanzas, médicos, etc; en donde priman la individualidad y en donde la interdependencia generaría rendimientos marginales decrecientes muy costosos.
Los 222 millones de euros (recórd en el fútbol mundial) que ha recibido el FC Barcelona por la operación Neymar le permitirá (en un mercado inflacionista, dicho sea de paso: desproporcionado y que impactará de manera inesperada en la “industria” del fútbol y colaterales) hacerse de un mayor presupuesto para invertir en llenar el hueco dejado por Neymar y sobretodo reforzar líneas que pintaban hace tiempo como necesarias y contratar al menos de 2-3 jugadores de gran nivel aunque no necesariamente tan mediáticos como Ney. Cae de maduro uno con urgencia para el mediocampo creativo, otro en el extremo izquierdo y otro en defensa, lo que potenciará aquella interdependencia o trabajo colectivo entre líneas que mencionábamos anteriormente. Ya se rumorea con las contrataciones de Coutinho, Dembelé – Dybala o MBappé, entre otros, en lo particular me inclino por el primero una realidad en el Liverpool y el segundo un talento prometedor en el Dortmund, de lo más parecido al juego regateador y veloz del brasileño.
Ojo, pestaña y ceja a la temporada 2017-2018 en Europa y a semejante preámbulo para el Mundial Rusia 2018 que la siguiente Champions League nos brindará. Esto pinta apasionante y para caso de estudio… Una vez más el deporte, como tantas realidades organizacionales, regalará interesantes aprendizajes al mundo organizacional… @fcbarcelona , gràcies per tot! @psg , J’arrive!