Aprovechando el clima de reflexión de Semana Santa, se me ocurrió hablar de los trastornos de conducta que deterioran el talento de los líderes empresariales.
Antes, resulta clave que conozcan la combinación de las siguientes variables: (a) extraversión u orientación hacia el mundo exterior (tendencia a la acción); (b) introversión u orientación al mundo interior (tendencia a la reflexión); (c) racionalidad o tendencia a interpretar la realidad desde el análisis y método; y (d) emocionalidad o tendencia a interpretar la realidad desde las sensaciones y emociones. De éstas surgen cuatro talentos tipo en las organizaciones:
Fuente: www.luishuete.com
- Productores (rojos): son perfiles de líderes orientados a la definición de estrategias empresariales y a la obtención de resultados económicos. Valoran la información, los argumentos y la estrategia. Su estilo de trabajo: evaluador. Se comunican de manera lógica, clara y breve. Buscan resolver los problemas, les preocupa el qué y cuándo. Su motivador principal: saberse importantes.
Un ejemplo de líder para este perfil: Warren Buffet.
- Administradores (azules): son perfiles de líderes orientados a la eficiencia y calidad. Valoran el orden, tiempo y proceso. Su estilo de trabajo: estructurado, metódico. Se comunican de manera detallada, ordenada y específica. Buscan prevenir los problemas, les preocupa el cómo. Su motivador principal: la seguridad.
Un ejemplo de líder para este perfil: Deming.
- Innovadores (amarillos): son perfiles de líderes orientados a la creatividad e innovación. Valoran las nuevas ideas. Su estilo de trabajo: experimental. Se comunican de manera visual e ilustrativa. Buscan reformular las cosas, les preocupa el qué y por qué. Su motivador principal: la sorpresa.
Un ejemplo de líder para este perfil: Steve Jobs.
- Integradores (verdes): son perfiles de líderes orientados a las relaciones interpersonales. Valoran las emociones. Su estilo de trabajo: en equipo. Buscan que no haya conflictos, les preocupa el quién. Su motivador principal: la conexión.
Un ejemplo de líder para este perfil: Ed Catmull.
Los trastornos de conducta:
En los párrafos anteriores remarcamos el motivador principal (más no el único) de cada talento tipo: saberse importantes, seguridad, sorpresa y conexión.
Los trastornos de conducta surgen de una alimentación poco nutritiva de los motivadores principales o hambres emocionales de los líderes:
- El hambre de saberse importante al alimentarse con la búsqueda del protagonismo, fama o éxito laboral (a costa de la vida personal, familiar); conduce al trastorno de conducta llamado narcisismo que deteriora el talento del líder productor y lo empobrece hasta convertirlo en el llanero solitario, que produce resultados económicos a costa de las relaciones (seguramente por su estilo no será sostenible en el largo plazo), siendo este un mal negocio para la empresa y la vida. Este tipo de “líderes” terminarán generando culturas organizacionales individualistas en lugar de competitivas. El remedio: la humildad y el servicio.
- El hambre de seguridad al alimentarse con el afán de tener cada cosa absolutamente controlada incluso a costa de la libertad de las personas; conduce al trastorno de conducta llamado obsesión que deteriora el talento del líder administrador y lo empobrece hasta convertirlo en el burócrata, el cual genera sistemas de control rígidos que asfixian la libertad e iniciativa en las organizaciones, trastocando el centro de las mismas, valorándose a las estructuras por encima de las personas, a los métodos por encima de las soluciones. Este tipo de “líderes” terminarán generando culturas organizacionales jerárquicas y burocráticas en lugar de culturas de calidad. El remedio: la confianza en la providencia.
- El hambre de sorpresa y variedad al alimentarse con la búsqueda del cambio por el cambio (en el plano personal sería la variedad y diversión desmedidas que ponen en riesgo los espacios de estabilidad como la pareja y la familia); conduce al trastorno de conducta llamado hedonismo que deteriora el talento del líder innovador y lo empobrece hasta convertirlo en el anárquico, que genera organizaciones en donde prima el placer por encima del bien común. Este tipo de “líderes” terminarán generando culturas organizacionales caóticas en lugar de culturas innovadoras(en donde la creatividad y la disciplina hallan un feliz matrimonio). El remedio: la templanza.
- El hambre de conexión al alimentarse con la búsqueda desordenada de la aprobación de los compañeros de trabajo, accionistas o clientes; conduce al trastorno de conducta llamado dependiente que deteriora el talento del líder integrador y lo empobrece hasta convertirlo en el “franela”, que genera organizaciones en donde priman la argolla, los compadrazgos, los conflictos de intereses por encima del propósito, valores, objetivos y resultados esperados por la organización. Este tipo de “líderes” terminarán generando culturas organizacionales paternalistas o clanes en lugar de culturas de trabajo en equipo (en donde primen la unidad y eficiencia simultáneamente). El remedio: la verdad y la caridad.
Todos los trastornos anteriormente descritos se curarán en el largo plazo si los líderes gozan de libertad interior, esta será posible si tienen satisfechas y nutridas cada una de las hambres emocionales y esto pasa porque recurran a las fuentes de alimento nutritivo, las diferentes dimensiones de la existencia: espiritualidad, desarrollo personal, pareja, familia, amigos, trabajo, cultura, deporte y salud, servicio social, etc.
Solamente una vida equilibrada y nutritiva conseguirá liberar al líder de la adicción a la fama, dinero, diversión e imagen; y sin adicciones podrá desplegar su talento al máximo para contribuir a la humanidad y realizarse sirviendo…
Los aliento a que “acumulemos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está nuestro tesoro, ahí también está nuestro corazón.” (inspirado en Jesús de Nazaret)
¡Feliz Semana Santa!