Claves para la toma de decisiones

En medio de un mundo cada vez más veloz y competitivo resulta clave para la gestión de equipos y organizaciones que los directivos y profesionales tomen decisiones buenas y efectivas.
Los directivos, en la búsqueda de resultados inmediatos, toman decisiones parciales, ya que en aquel afán pasan apresuradamente a la acción, haciendo análisis epidérmicos y perdiendo así la oportunidad de generar alternativas de solución más estratégicas, buenas y eficientes.
Un viejo refrán rezaba: “vísteme despacio, que estoy deprisa”, este invita a realizar un momento de deliberación más profundo antes de decidir y ejecutar, de lo contrario al tener el vestido mal puesto, habrán tropiezos frecuentes e innecesarios, que restarán: dirección, bondad, rapidez, energía y efectividad a la acción empresarial al momento de perseverar por alcanzar las metas propuestas.
Las consecuencias organizacionales más comunes de aquellos tropiezos son las siguientes: activismo frenético, ineficiencia, incremento de costos, aprendizajes negativos, resquebrajamiento del clima organizacional, problemas éticos, conflictos con stakeholders, mala atención al cliente, pérdida de la unidad organizacional, reducción de la rentabilidad, desorientación, distanciamiento de la visión, misión y valores organizacionales, entre otros..
Que esta reflexión sirva para alertar sobre la urgencia de revitalizar la competencia de la toma de decisiones en directivos y profesionales. Para ello se requiere entrenamiento intenso en la virtud clásica de la prudencia, la principal para toda persona que ejerce gobierno sobre personas. Al respecto de aquella regresaremos en próximos posts.