SOS: se buscan liderazgos confiables

Nos encontramos en un momento de la historia republicana del Perú en el cual no podemos darnos el lujo de volver a pegar un salto al vacío. Lamentablemente en nuestra sociedad (incluidas organizaciones y empresas) muchas veces se escogen a personas determinadas para ejercer liderazgo, sin antes haberse cerciorado si son las más competentes para el rol que les corresponde.

No pocas personas se decantan por “líderes” (sinceramente prefiero llamarlos caudillos) que venden promesas de “cambio”, “justicia social”, “equidad” y “oportunidades” sin estrategias lógicas, consistentes y sobretodo técnicas, para llevar aquellos ideales a cabo de manera efectiva.

La historia nos ha demostrado que la retórica no gestiona un país u organización. Para muestra, un botón: mejorar los salarios en general y en particular el de personas que únicamente gozan de la remuneración mínima vital, es sin lugar a dudas algo deseable para todos.

Sin embargo no es algo tan fácil como cambiar las políticas y punto, tampoco depende de ser de “izquierdas” o de “derechas”. El líder debe tomar decisiones prudentes, para ello tiene que poseer las habilidades y herramientas necesarias para analizar el impacto social de aquellas nuevas políticas. Con referencia al ejemplo que pusimos: si la estructura de costos de las empresas y organizaciones (incluso aquellas sin fines de lucro), producto de aquella nueva política de Estado incrementa, habrá que verificar que los egresos no superen a los ingresos, de lo contrario… ¿adivinen qué?… es muy probable que, tarde o temprano, tengan que cerrar algunas empresas y con ellas quizás cientos o miles de puestos de trabajo, dependiendo de la industria… (imaginémonos el impacto en aquellas intensivas en mano de obra como son: agroindustria, textil, construcción, entre otras).

Supongamos que aquellos líderes perseguían el bien común. No obstante: a veces, al no hacer uso de los instrumentos necesarios (para tomar decisiones certeras), aún queriendo hacer el bien: se termina haciendo un daño mucho mayor. ¿O acaso nuestra memoria es frágil y nos hemos olvidado los gobiernos de 1985 y aquel otro que hizo una reforma agraria precaria que terminó sumiendo en la pobreza al sector agrario?.

Así que a escoger bien a los líderes que gobernarán nuestras sociedades, organizaciones y empresas, que de buenas intenciones está lleno el infierno… y que quede claro que no digo que en nuestra actual escenario político los 2 candidatos que actualmente nos quedan sean la mejor opción. En mi particular opinión el Perú volverá a convertirse las próximas semanas en un lamentable “laboratorio socio-moral” en donde seguramente volveremos a escoger al mal menor… Esto debe llevarnos a respondernos una serie de inquietudes: ¿por qué diferentes sectores de la población escogen “líderes resultadistas” pero inmorales, o “líderes moralistas” pero incapaces?. Pareciera que culturalmente hablando tenemos una ruptura entre praxis y moral. Para sanar esa ruptura es preciso mejorar la formación de ciudadanos y líderes.

Requerimos liderazgos auténticos. Por eso seamos responsables y analicemos si aquellas personas en quienes depositamos la conducción resultan confiables. Para ello verifiquemos 2 aspectos fundamentales del líder en cuestión: calidad motivacional y habilidades.

En cuanto a la calidad motivacional del líder, indaguemos sobre las razones de fondo por las cuales quiere hacer las cosas: ¿búsqueda de poder?, ¿ afán de tener?, ¿actitud de servicio?. No es muy difícil darse cuenta del motivador principal, basta con identificar las enfermedades motivacionales más frecuentes. Soberbia e ira regulares nos indican que el motivador principal es la búsqueda enfermiza del poder, avaricia y envidia nos indican que el motivador principal es la búsqueda enfermiza del tener.

Finalmente verifiquemos las habilidades que ha desarrollado para llevar a cabo las acciones o reformas que indica, preguntémonos si el líder tiene las siguientes competencias: estratégicas (conocimiento de la realidad, visión del funcionamiento de la organización, gestión de recursos, negociación, networking, creatividad), interpersonales (comunicación, gestión de conflictos, delegación, organización & trabajo en equipo) e intrapersonales (proactividad, objetividad, gestión del tiempo, gestión del estrés, autocrítica, autogobierno, prudencia, toma de decisiones, equilibrio emocional, integridad).

Concluyendo: busquemos personas honestas y capaces para dirigir al grupo humano en cuestión, aquellos serán los líderes confiables que tanto necesitamos, de lo contrario seguiremos apostando por demagogos, bonachones, mediocres, manipuladores y los resultados ya bien los conocemos.