En el accionar cotidiano: las personas en general y los managers en particular, toman decisiones, según el autor: Juan Antonio Pérez López en función a 3 tipos de motivos: extrínsecos, intrínsecos y/o trascendentes. Estos a su vez surgen de las necesidades genéricas que tienen los seres humanos: materiales, cognoscitivas y de servicio (búsqueda del bien común).
Una persona que actúe predominantemente en función a motivos extrínsecos se esforzará lo mínimo para obtener lo máximo. Sin embargo aquel que actúe predominantemente en función a motivos intrínsecos se esforzará mientras aquella acción le atraiga o hasta que no tenga más que aprender de la misma. Por el contrario las personas que actúen predominantemente en función a motivos trascendentes se esforzarán hasta satisfacer las necesidades legítimas de los demás. En esta línea: si en la decisión empresarial de implementar un modelo de gestión de la RSE predominan los motivos extrínsecos o intrínsecos, tales como: reputación de la empresa frente a los grupos de interés, reconocimientos sociales, estrategias de marketing social para atraer y fidelizar a potenciales grupos de interés, entre otros; lo que terminará ocurriendo es que la empresa gestionará la RSE como si de una inversión o moda se tratara, frente a lo cual una vez que el retorno no sea el esperado, o hayan costos sociales o ambientales que asumir y éstos provoquen la reducción de las utilidades, o simplemente aparezcan estrategias más impactantes para mejorar la reputación y atraer a los grupos de interés, tarde o temprano se optará por reducir los recursos disponibles para gestionar de manera efectiva la RSE, lo que la reducirá a un instrumento de marketing social.
Para que la gestión de la RSE sea efectiva y sostenible en el tiempo, los decisores últimos de las políticas empresariales tienen que actuar predominantemente por motivos trascendentes, lo cual garantizará que estos sean auténticamente responsables y justos con los grupos de interés que se encuentran en la cadena de valor de la empresa y evitará que no se echen para atrás cuando las circunstancias sean desfavorables, encontrando, desde su capacidad de liderazgo y gestión, estrategias creativas para implementar la RSE de manera paulatina pero efectiva, evitando que esta se convierta en instrumento o moda y por el contrario se encarne en la cultura organizacional, políticas, objetivos, procesos y criterios de decisión empresarial, convirtiéndola en realidad y demostrando que se puede hacer negocios y generar riqueza de manera socialmente responsable…