Hoy conversaba con el Gerente General de una importante institución microfinanciera. Hace algunos años coincidimos en el mismo trabajo cuando él tenía un cargo de menor responsabilidad y jerarquía. Me resultó grato haber evidenciado que los humos no se le subieron a la cabeza y que por el contrario mantenía su talante humano, tal cual como hace 5 años atrás…
En una simpática conversación, me compartía sus estrategias para combatir el estrés producto de la actividad vertigionosa: gozar de la familia, practicar deporte, contemplar la naturaleza, desarrollar hobbies tales como la natación y la pesca, viajes cortos y períodos vacacionales espaciados…
Me comentaba que a diferencia de años atrás donde tenía 2 departamentos a su cargo, hoy en día tenía que encargarse de 10 y a diferencia de antes donde se encargaba de 1 servicio, ahora veía toda la compañía. Con mucha curiosidad le pregunté como hacía él para lidiar con tantas responsabilidades, a lo que respondió con sabiduria: «a mayor responsabilidad y jerarquía, uno tiene que confiar más en su gente»… Esto implica mejorar los canales de comunicación y de seguimiento, y confiar en el talento e integridad de los colaboradores, ya si usted duda de eso, empiece por cuestionar la eficiencia de sus procesos de selección… seguramente no me equivoco y es que la famosa gestión humana y la evaluación por competencias se ha vuelto una moda, un «cliché» y en la práctica se convierte en un «llenar el formato» o a lo sumo se hace una evaluación «light» del candidato al puesto y más nada… CERO estrategia de selección de personal y luego no nos quejemos de las críticas de los CEO y managers en torno a la eficiencia del aporte estratégico de las áreas de RRHH a los resultados del negocio…