Menudo tema que tocamos el día de hoy, seguramente despertará polémica.
Nos encontramos en medio de una cultura que ha hecho de la tolerancia su valor supremo. Esto se ve reflejado en todo el accionar del hombre contemporáneo, incluso al momento de trabajar en equipos y ejercer liderazgo.
Existe el mito de que corregir al otro es un error, que lo único que debe hacerse ante las equivocaciones es aplicar tolerancia, inteligencia emocional, feedforward y estrategias de motivación, entre otros. Todo lo cual, se piensa, debiera reorientar la conducta de lo colaboradores.
Esto es reductivo: lo que tiene que hacerse es primero analizar con objetividad la manera en que se han sucedido los hechos y al descubrirse una falta en el otro, se requiere buscar el momento oportuno (pero pronto) para manifestar en privado el error, las posibles molestias ocasionadas y aprovechar para corregir fraternalmente al colaborador o compañero, aún si sabemos que éste se puede poner en contra de uno, negativizar y actuar a la defensiva.
La verdad y la caridad deben ser los criterios para saber enfrentar situaciones de este tipo. No se debe callar el error y tampoco se debe estallar sobre la persona que haya cometido aquel. La verdad nos mueve a no callar y la caridad nos mueve a corregir con humanidad y firmeza (buscando siempre el bien auténtico).
Muchos creen que simpre hay que ser tolerantes. En absoluto, por el contrario hay que ser veraces y firmes. Tenemos que aprender a no callar cuando no debemos y a callar cuando debemos. De lo contrario estaremos haciéndole un inmenso daño al otro y a la organización.
Pero debemos comprender lo que nos lleva a callar el error: el miedo a perder la aprobación y/o estima del otro… idea irracional… porque lo que termina alejándonos de las demás personas es la mentira… lo que nos acerca es la verdad, aún si esta resultara dolorosa.
Así que para ejercer liderazgo se requiere actuar a la luz de la verdad y no con esos falsos respetos humanos que terminan haciendo ingobernable cualquier gupo o relación humana, sometiendo las decisiones en orden al bien común, al orden de la susceptibilidad o aprobación ajenas…