Equilibrar la vida

El otro día leí un ensayo muy bueno de Nuria Chinchilla sobre equilibrar las diferentes facetas de la vida.
Nuria Chinchilla, es una experta en temas de conciliación del trabajo con la vida personal y familiar.
El ensayo giraba en torno a la idea fundamental de que la felicidad no se encuentra en el entorno, es decir: en las cosas o en las personas. Ella fundamenta que la felicidad se encuentra en uno mismo y en la manera como uno se relaciona en las diferentes facetas de su existencia: con la familia, la pareja, los amigos, el trabajo y le agregaría la relación con Dios.
Sostiene la importancia de no des-centrar la vida, concibe que ahí reside la principal causa de infelicidad e insatisfacción en la mayoría de las personas, con las consiguientes dosis de estrés y ansiedad…
Hay que centrar la vida, darle a cada cosa su lugar e importancia, saber que uno es el mismo en casa y en el trabajo, aunque esté ejerciendo en el aquí y ahora diferentes roles…
Ahora bien, creo yo que centrar la vida no se limita a ordenarla en función a las diferentes facetas, sino que implica el desarrollo del que considero el centro existencial: la espiritualidad.
Sin espiritualidad, las personas fácilmente pierden la brújula, des-centran su vida y se vuelven infelices…