Usualmente cuando alguien nos habla y empieza a dar juicios de valor sobre nosotros mismos o determinados temas, empezamos a responder, como si estuviéramos a la defensiva o dando un examen oral en el cual hay que deslumbrar al profesor para sacar buena nota.
Debemos aprender primero a escuchar profundamente al otro y comprender el mensaje que realmente quiere transmitirnos.
Hay que evitar actuar cuidando nuestra propia imagen y valía, sería más deseable preocuparnos sinceramente por atender y entender al otro, sin pre-juicios que nos cierren a la realidad y a rescatar lo bueno, veraz, positivo o valioso que tenga que decirnos.
De esta forma evitaremos generar situaciones de conflicto que nos alejen de los demás y que configuren malos climas organizacionales, siendo todo esto válido para las relaciones laborales, personales, diplomáticas, etc…