Ojos que no ven…

En el trabajo es imprescindible no olvidarnos de la frase célebre que dice: ojos que no ven, corazón que no siente.
Me refiero a que el trabajo de todo colaborador tiene que dejarse ver, caso contrario no será necesariamente valorado en su real magnitud. Esto último sucede no por mala voluntad de quienes son nuestros jefes, sino por la dinámica de actividad en que están inmersos nuestros jefes; por la cual no tienen el necesario tiempo para supervisar y valorar como quisiéramos (y quizás, como debiese ser), el trabajo realizado, la obra que se haya hecho.
Por eso hay que adelantarnos y actuar estratégicamente; no en vano se escribe en la Biblia: «puros como palomas, astutos como serpientes». Hay que buscar el momento oportuno para mostrarle al jefe o implicados (en sl asunto): el trabajo realizado. Esto permitirá que lo valoren, también que hagan críticas constructivas; pero en definitiva que lo valoren…
Esto no significa que debamos vivir pendientes de agradar o de buscar ser vistos, bien decía un autor que hay que dejarse ver, sin buscar ser vistos.
Concluyo el presente escrito diciendo que no hay que ser ingenuos y que debemos saber movernos, siempre con la conciencia clara que el trabajo que realizamos aporta a los demás y genera valor a la sociedad y que finalmente trabajamos para cooperar con la gran tarea de construir un mundo mejor, y eso hay que dejar que se vea … sin buscar que se nos vea …