Líder de TV

Existen organizaciones en donde las cabezas sólo aparecen cuando tienen que autorizar algo, o cuando deben ir a alguna reunión social (representando a la organización que dirigen) o cuando tienen que hacer alguna presentación o entrevista, ni qué decir de su presencia cuando de rendir informes y de estampar su firma en éstos se trata… y vaya que todo esto lo hacen muy bien.
El problema de estos líderes de TV, es decir: de pantalla, radica en que sólo aparecen en esos momentos (oportunos) en que las cámaras los enfocan, los aplausos los motivan, y mientras tanto, en lo cotidiano, en donde se juegan los partidos organizacionales, su compromiso con la dirección de la organización no se manifiesta casi en absoluto. Incluso existen los que ni siquiera se dan el tiempo para planificar el futuro de la organización de la que «están sumamente comprometidos…»
Los colaboradores de estos pseudo líderes son instrumentalizados por este líder de pantalla, el cual suele tener el perfil del persuasivo y si se mantiene en el largo plazo además de persuasivo, debe aparentar estar «comprometido con la causa». Una causa que solo defienden (o mayormente) cuando hay algún interés personal en juego: relaciones, status, dinero, oportunidades laborales, etc… Vamos que estos responden al perfil de mercantilistas, oportunistas, pero no de líderes…
¿Por qué la alta dirección de las empresas cometen el error de seguir con esos pseudo líderes?
Quizás porque solo buscan la eficacia organizacional, resultados, sin importar el rumbo que la organización tome y la cultura organizacional que se fomente. Seguramente ni les importe mucho la persona del pseudo líder, y es que si les importara harían algo por mejorar la calidad motivacional del mismo y su auténtico compromiso organizacional. A fin de cuentas el trabajo debe servir para mejorar a las personas y además por añadidura estas darán mas de sí por los demás y por la organización a la cual «sirven»…
¿Cuál es la solución frente a los pseudo líderes?


Hay que invitarlos a un auténtico compromiso organizacional, ayudarlos a mejorar su calidad motivacional, supervisar no sólo la eficacia de la organziación que dirigen, sino también el compromiso, atractividad y unidad que existen en la misma; intangibles que revelan el real esfuerzo del líder y lo más importante: pilares sobre los cuales se construye el futuro de aquella organización…
¿Y si no mejora?
De no mejorar lo justo y necesario, habrá que rescindir el contrato de este pseudo líder, porque en el tiempo terminará quebrando interiormente a la organización y llevándola a una posible desaparición, si es que no lo ha hecho ya…