Para sacar lo mejor de los colaboradores es preciso primero confiar en uno mismo, haber trabajado sobre las propias inseguridades, para poder escuchar abierta y serenamente a los demás, sumando las ideas y aportes de los compañeros o colaboradores y no tomándolos como competidores.
Es necesario saber indicar el norte y trabajar sobre una visión compartida, el horizonte debe quedar claro, así como también la estrategia fundamental a seguir, la hoja de ruta. Recordemos que cualquier camino es posible para aquel que no sabe a dónde va. Esto último trae consigo la pérdida de esfuerzos y de recursos.
Resulta necesario confiar en los demás, delegando tareas y responsabilidades, haciendo que los demás se autoexijan, evitando así la figura del jefe-vigilante, permitiendo con esto un ambiente laboral cálido y flexible.
Es fundamental ser emocionalmente inteligentes e impulsar a las personas a poner al servicio de la organización sus dones y talentos, los cuales primero hay que identificarlos y luego valorarlos.
Por otro lado resulta clave reconocer personal y públicamente el esfuerzo, trabajo y desempeño de los demás, sin caer en la exageración. Nunca uno debe ganarse los aplausos del trabajo de otros, la transparencia y humildad son fundamentales.
No hay que olvidarnos del feedback contínuo para mejorar. Al realizarlo hay que utilizar la inteligencia emocional y la comunicación efectiva para no herir ninguna susceptibilidad. Para esto resulta clave aprender a escuchar al otro y aprender a ver la realidad de este, así lograremos ponernos en su lugar, comunicándonos y expresándonos de manera fidedigna.
Al analizar un tema en cuestión hay que emitir preguntas en lugar de buscar imponer nuestras propias respuestas, esto permite un clima de trabajo horizontal en donde los colaboradores se sienten en la confianza de expresar sus ideas, porque saben que son valoradas, respetadas y tomadas en cuenta; esto al jefe le da la posibilidad de tener muchas perspectivas sobre el tema en cuestión y si además decide junto con sus colaboradores habrá conseguido el compromiso de los mismos para el logro de los objetivos propuestos.
De esta forma uno logra sacar lo mejor de las personas, y esto es motivo de alegría para ellas y para quien ayuda a esto, y así el trabajo se hace muy estimulante, no hay nada destructivo, todo es constructivo, y los errores son oportunidades de aprendizaje, no de malestar…