Ruptura entre la teoría y la acción

Las empresas y organizaciones se manejan dentro de la esfera de la acción, sin embargo si el accionar de las mismas carece de una previa y constante reflexión sobre su razón de ser, norte, estilo y maneras de proceder; aquellas se quedarán huérfanas de pensamiento y su accionar se perderá en la dispersión y se reducirán en la praxis a la dimensión de la eficacia, a los resultados; lesionando, sin darse cuenta, la atractividad y unidad de la organización; con la consiguiente pérdida del compromiso del factor humano y las grandes posibilidades de crecimiento que éste ofrece cuando se desarrolla en un entorno favorable.

Cuando la acción no tiene teoría, reflexión o contenido de por medio; se termina cayendo en la rutina, producto del sin-sentido del trabajo y de la anárquica administración y gestión de la organización. El trabajo sin-sentido termina des-motivando a los trabajadores con las consecuencias que se generan, como por ejemplo: la falta de identificación con la organización, el poco esfuerzo que se pone en las labores, la pérdida de la creatividad e innovación, etc…

Por otro lado: tenemos a organizaciones muy bien pensadas, pero que adolecen de una plasmación concreta de su filosofía y aspiraciones en la realidad, quedándose todo en sueños o utopías. Este tipo de gestión surrealista termina mermando también la atractividad y la unidad en el mediano plazo, dado que pierden la credibilidad y el compromiso de los trabajadores y de sus stakeholders.

Es preciso restaurar esa ruptura entre pensamiento y acción, evitando caer en los extremos: el de la utopía y el de la rutina. Hoy más que nunca se requieren managers reflexivos que puedan volcar estratégicamente las ideas en la acción concreta de las organizaciones que lideran…