Con los años uno comprende que los problemas que la vida nos presenta, pueden ser tomados como oportunidades para aprender, crecer y forjar el carácter.
Conozco a personas que supieron salir adelante de graves problemas ajenos a su voluntad y de rotundos fracasos ya sea en los negocios, como en sus relaciones interpersonales y que hoy, gracias a todo lo aprendido, se desenvuelven equilibrada y consistentemente en la vida personal y en el mundo profesional.
Para lograr tal actitud frente a la vida, y aprender de la adversidad, es necesario comprender que los problemas y las crisis, nos brindan muchas oportunidades, y que lejos de rechazar las experiencias de sufrimiento (fugando con suscedáneos para compensarnos emocionalmente) es preciso asumirlas con realismo, con optimismo dramático…
Hay que aprender a ver la realidad con objetividad y sin indiferencia a las emociones; pero des-dramatizando, es decir: quitándole la distorsión que la subjetividad desarraigada de la realidad, produce…
Hay que evitar caer en los extremos: el del racionalismo desprovisto de sentimientos y el sentimentalismo desprovisto de razones.
En el primer caso si bien se puede analizar la realidad con mayor frialdad, no se le llega a analizar completamente, dado que se reduce el análisis a un aspecto y se excluye aquella dimensión de la existencia que le da color e intensidad a la vida y que permite ponerse sinceramente en el lugar del otro.
En el segundo caso, si bien se pueden sentir de manera particular las alegrías y dolores propios y ajenos, al estar desprovistos de la razón, se andará por la vida sin rumbo claro, sometidos a la dictadura de las emociones y a la falta de libertad auténtica (por más espontáneo que uno sea); así pues el accionar estará sometido al imperio de la emoción y divorciado de la verdad y del bien verdadero.
La solución radica en tener una cabeza fría al servicio de un corazón caliente, las cosas pre-claras, y sentimientos acordes a la realidad, no a espejismos…
Todo esto forjará la inteligencia y la voluntad, se irá creciendo en sabiduría y valentía, aspectos clave para vivir con sentido e intensidad, enfrentando de manera constructiva la adversidad … apasionándonos por la verdad y la vida… saliendo adelante de cualquier situación, por más difícil que parezca…
