Las personas que asumen roles de responsabilidad y liderazgo suelen caer, con el tiempo, en la tentación de concentrarse más en los objetivos que en las personas, y terminan viviendo y trabajando sin importarles lo que los demás opinen, sugieran, deseen o aconsejen. Estas actitudes son las que hacen que los colaboradores experimenten que para los jefes y para la organización a la que «pertenecen» sean tan solo una cosa que cumple con órdenes, funciones y objetivos.
Aquel tipo de “líderes» solo hacen feedback, para hablar del por qué de los errores que hubieron y rara vez agradecen las cosas buenas que hicieron sus colaboradores, desalentándolos a dar más de sí en beneficio de la organización y finalmente de los clientes a quienes se debe servir.
Aquellas actitudes de las que venimos hablando muestran el enfoque eficientista del líder en cuestión. Profundizando en el análisis podemos acabar dándonos cuenta que la enfermedad de la soberbia se ha apoderado del “líder”. La persona enferma de soberbia termina haciéndose daño a sí mismo y alejando a los demás, construyendo así el “majestuoso” palacio de la soledad…
Cabría preguntarnos: ¿por qué el ser humano puede terminar enfermándose de la soberbia?
Quien cae en la soberbia es porque ha perdido el sentido del uso del poder y del talento. Ya no serán un medio para el servicio, y por lo tanto terminarán convirtiéndose en medios para la auto exaltación y afirmación del yo, sin considerar a los demás, aprovechándose de los demás, siempre estando por encima de los demás.
Hay que decir que quien cede fácilmente a la tentación de la soberbia es porque en el fondo tiene algunos problemas de sobre-estima y super-valoración. No nos sorprendamos que la gran mayoría de personas talentosas tengan estos desajustes en un mundo que te dice que tienes que ser “exitoso” para ser “alguien importante». Con estas ideas-fuerza en el inconsciente y reforzadas cultural e incluso familiarmente, ¿quién no se dedicará a luchar por salir adelante a toda costa?, olvidándose de los colaboradores y paradójicamente de uno mismo, y es que sobre todo lo que se buscará será el maximizar los recursos y conseguir resultados efectivos, y todo por la motivación de ser muy bien considerado, sin importar mucho las consecuencias del accionar diario en la calidad de vida de los colaboradores…terrible enfermedad del alma que es la soberbia…
