Cuando se habla de generar cambios en las organizaciones, la estrategia que comúnmente se utiliza es la de capacitar a las personas en torno a los temas que se requieran.
Efectivamente la capacitación ayuda a que las personas puedan aprender ciertos criterios para tomar mejores decisiones y cambiar conductas.
Sin embargo me pregunto si basta con la capacitación tradicional para aprender a tomar decisiones sobre los nuevos criterios y para cambiar conductas arraigadas.
Pienso que la capacitación no basta, ni garantiza el cambio permanente de paradigmas y conductas, es necesario aprender a forjar hábitos en el trabajo, lo cual implica ir más allá de la capacitación. Se requieren de algunas innovaciones prácticas en el trabajo cotidiano, las cuales vayan configurando con su repetición: tendencias positivas, buenos hábitos, con la consiguiente forja de virtudes. Esta disciplina ayudará a lograr la transformación de la mente y el fortalecimiento del carácter en los colaboradores y generará los cambios organizacionales de largo aliento, con impacto en lo cotidiano, que tanto anhelan los directivos de las empresas…