A más poder, más servicio

Cuando en una empresa o proyecto se empieza a tomar poder por las responsabilidades asumidas, es preciso hacer un alto y reflexionar.

Hay que reconocer que las capacidades y talentos que tenemos, si bien han sido desarrollados durante nuestras vidas, no son cosas que hemos conquistado por nosotros mismos, sino que son ante todo un background con el que nacemos y que luego desarrollamos gracias a la interacción con otras personas. Esto nos abre a la humildad, que no es otra cosa que andar en verdad. Creer lo contrario a lo que la realidad nos dice es ser falsos y es la inautenticidad, aun disfrazada de valor, la que nos lleva a perdernos a nosotros mismos, no en vano reza el evangelio: «¿De qué sirve conquistar el mundo si te pierdes a ti mismo?»

Por otro lado hay que asumir los talentos que tenemos como la responsabilidad frente a las demás personas, para ayudarlas a ser mejores, tener calidad de vida y ser felices, desde lo que nos toca, desde aquello que podemos aportar realmente porque tenemos el talento, el don, para eso. No en vano en alguna película reciente de Spiderman dicen: «a un gran don, una gran responsabilidad». No es para envanecerse, tampoco para estresarse, es cuestión de asumir el llamado que la vida nos hace, aquella misión particular, que además llenará de sentido y contenido a nuestra existencia.

Por todo lo dicho, a más poder: más servicio, solo de esta forma asumiremos de manera positiva y equilibrada los talentos recibidos, y es en esta dimensión de servicio donde nos desplegaremos verdaderamente. De lo contrario la soberbia, la ira, la impaciencia con los demás y la dureza de corazón se apoderarán de nosotros hasta convertirnos no solo en temibles dictadores, sino terribles personas, con «pinta de guerreros» y «corazón de monstruos»…

Sólo el servir puede salvarnos del poder usado para la gloria personal y no para el bien, el bien común…

Deja un comentario