El salario no lo es todo

Se cree que las personas se desmotivan fundamentalmente por un tema económico, pues no es el elemento más importante, aunque parezca todo lo contrario.

Las personas se desmotivan cuando el trabajo que realizan no responde a un proyecto que ordena las tareas a objetivos y los objetivos a una misión, a una contribución de la organización a las personas o clientes.

Cuando el trabajo no responde a un proyecto, los colaboradores no experimentan la tensión creativa que los mueve a dar lo mejor de ellos para contribuir a que la organización alcance la meta soñada, su visión…
El trabajo que no responde a un proyecto hace que las actividades pierdan sentido y se caiga en el funcionalismo y en la rutina. Con la rutina la capacidad creadora del hombre empieza a anquilosarse. Tarde o temprano uno se da cuenta que no despliega todos sus talentos y que no está aportando mucho a los demás, todo lo cual hace que se vaya acumulando frustración, lo que provocará que la persona, tarde o temprano y a pesar de la necesidad económica, termine dando un paso al costado de la (des) organización para la cual labora, y es que hay cosas en la vida que pesan más que el dinero, las personas buscamos que nuestras actividades cotidianas contribuyan a nuestro desarrollo personal y mejoren la vida de los demás…

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